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martes, noviembre 26, 2013

Mamá 3.0. Versión beta

(Advertencia: solo para personas con sentido del humor, si no, evite su lectura...)

¡¡¡Ser madre, pfff, que sumatoria de sentimientos (el 98%, positivos, eso, seguro)!!!
A once meses (bah, casi un año) de que mi hermoso vástago haya arribado a este mundo, lejos de haber encontrado respuestas, he sumado más planteos...
Ojo, no me malinterpreten, he aprendido (¿se termina alguna vez de sumar conocimientos en esta vida?) bastantes cosas en este recorrido; me he despojado (¡¡¡aunque usted no lo crea!!!) de ciertas mañas y hasta casi casi de algunos miedos, sin embargo, la pregunta acerca de cuán buena madre una es está siempre latente (y la que lo niegue, miente...).
Podría llegar a mirar con cierta admiración desconfiada (¿o envidia?) a la mamá apegada (¿al extremo?), pero reconozco que no soy de las que practica el colecho (tengo mi postura al respecto y mis propios argumentos), ni la que va a dar la teta hasta que Puchi comience el jardín (él mismo quiso dejar de hacerlo y, algunas me tildarán de "desapegada", de "vaga" o de lo que sea, yo me siento tranquila –raro en mí–, pero me pareció que si bien me hubiera gustado darle hasta el año, tampoco quería que ambos viviéramos una situación de stress por ello. Ojo, no creo que a otras mamás les pase, hablo de mi experiencia.)
Otro tema, íntimamente relacionado con el punto anterior es el tema de las salidas. Debo reconocer que mi primera salida sola, es decir, sin Lucas, fue cuando ya había cumplido once meses y fue de casualidad, pero estuvo bien, volví a la hora que quise y, lo que es mejor, no sentí culpa alguna. Sé que para muchas mujeres, no madres aún, sobre todo, esto debe ser tremendo (ya lo hablamos igual, jajajja), pero, por otro lado, en mi caso particular (o mejor dicho, en nuestro caso particular como pareja), somos los "colgados", los que pasamos bastante tiempo en casa; es verdad que a veces uno extraña ir de acá para allá, solo avisando si venís a comer o no, o, incluso juntos, salir temprano y volver a las mil y que no pase nada, ahora no da, pero no es grave ni me ha sido desesperante aún, jajaja. Sí es muy recomendable tener espacios propios, pero creo que cada una (o uno, los papás también pueden vivenciar estas cosas) encuentra en qué momento se da.
Finalmente, creo que lo menos soportable de la maternidad son las opiniones ajenas que, a veces (solo a veces, por suerte) pueden hacerte tambalear... Pero la gente siempreeeeeeeeeeee opina, quieras escucharlas/os o no; a eso, oídos sordos (aunque una bien quisiera mandarlos/as a los boliverales estempanosos, pero mejor conservar las formas... ;)).
Como decía alguien por allí: "En el camión, los melones se acomodan solos...". O en una versión más actual, cada una vive su maternidad como quiere, como le sale y le gusta. Además, siempre, pero siempre (aunque tengas más de un hijo) vamos a ser mamás versión beta (porque cada hijo es único, y cada experiencia lo es) ...

El Oficio De Ser Mamá (Acústic by Pablo Granados www.djdan18.com on Grooveshark

miércoles, septiembre 25, 2013

Miradas


a Lucas

En el primer sueño en el que te tuve
eras otra cosa, eras otros ojos.
Construiste en este tiempo
todo lo eterno
todo lo puro.
No hay en este momento
otra cosa que importe
solo tu vida
solo tus ojos.
Tu mirada que increpa
desde el mundo
(desde el mundo que se hizo carne y vida cierta el día que llegaste,
a este, el mundo de los otros, porque claro, ahora mi mundo sos vos...)
que clama mi mirada
(la miope)
que al mirarte se hace clara,
que es consuelo, 
y como ninguna otra cosa me da fuerza.
Vos sos mis ojos,
mi punto débil,
mis anteojos,
la mirada por la que veré
la mirada que transforma (y transformará...)
la mía.
(No añoro ya más nada...)








Mi pequeño tesoro by Presuntos Implicados on Grooveshark

martes, agosto 21, 2012

No estarás sola

Hijo/a (porque a pesar de ser creyente, soy escéptica... [nunca negué ser un oxímoron]):
Ayer, tu papá, Gastón, lanzó la primera piedra de esto tan lindo y movilizante que estamos viviendo.
Hace poco más de cinco meses que estás entre nosotros, que estás dentro de mí, pero hace muy poquito que sentimos "activamente" tu presencia.
Quisiera decirte tantas cosas, pero yo, la enhebradora de palabras, no las encuentro. No porque no existan, sino porque quiero que sean genuinas. Prefiero acariciarte en silencio.
Puedo decirte, sí, que desde que sé que estás me siento menos sola en muchas cosas, que sé que quiero cuidarte, a pesar de mis mil millones de miedos; que lejos de sentirme frágil, siento alguna fuerza, y ese, hijo, sos vos, mérito tuyo.
No quiero decirte cosas vanas, porque quiero darte amor... Pero lo que es seguro, de eso tengo certeza, es que la que va a recibir el ciento por uno voy a ser yo (y papá y los que te esperamos ansiosos y con las manos y los corazones rebozantes).
Miedos tengo miles, como siempre, pero esta vez sé que es a fallarte, a no corresponderte en todo lo que seguro vas a traernos.
No quiero imaginarte, sino que quiero que seas vos. Sobre todo, feliz.
Sos nuestra campana que tintinea, el abrazo que nos cubre, sos todo lo lindo, luminoso y suave.
Gracias por venir.

J, pronto y desde siempre, tu mamá...

No estarás sola. Ismael Serrano

lunes, junio 13, 2011

Ghost writer

Hoy en mi país es el día del escritor. Y es maravillosamente increíble, porque el día elegido es el del natalicio de un escritor conocido (reconozco, no sin vergüenza, no haber leído nada o casi nada de él), pero no de los libros agotados, ni comerciales, ni por los cuales somos conocidos en el exterior. Sé, sí, que fue un personaje en todo lo que respecta a esa palabra y al eufemismo que simboliza. Se conmemora el nacimiento de Leopoldo Lugones.
Por eso hoy en mi país es el día del escritor.
Y eso me llama a una reflexión o a una pregunta. O a todo.

Desde chica que escribo. Para algunos, muy bien; para mí, no mejor que la media que esboza palabras más allá de las obligaciones cotidianas que ameritan esa acción. Pero no más que eso.
Sin embargo, creo, algo que es fundamental es el consumo, más allá de todo talento. Y algo que hacía de pequeña, ahora ha sido reemplazado por gran cantidad de bolsas con libros "sin usar", acumulados, novísimos, pero casi amarillentos.

Creo, (me) debo volver a la lectura afanosa, desesperada, voraz de más palabras en papel (mientras dure); conocer, amar, soñar con cada historia, frase para poder encontrar (si lo hubo) a mi Yo escritora.

Desde este rincón, mi humilde homenaje a los que escriben...



♪♪♫♫♫. Leroy Anderson

miércoles, abril 06, 2011

Soy un árbol

Soy semilla, soy hojas verdes y amarillas, y flores y semillas.
Soy lo vientos de la orilla y de la montaña, los lagos y las sierras.
Soy las películas que vi, que amo, que están ahí, que imagino y me contaron.
Soy remolacha y zanahoria, mandarina y pera.
Soy los libros que me circundan por todos lados, los por editar, por comprar y por leer.
Si soy una tela, soy tul o plumetí u organza. Me gustan las transparencias.
Me gusta la pimienta, pero soy avainillada, con dejos de azafrán y pomelo.
Soy música cantada, pero no tocada.
Soy sensaciones más que argumentos.
Soy caoticamente lluviosa, gris y gritona.
Soy anteojos, los de miope.
Soy un poco vagancia y adrenalina.
Soy intensa y oxímoron, lábil.
Me aburro fácil, pero no cierro nunca.
Soy árbol otra vez, un deja vú que se repite sin más.
Pero siempre en flor.





En la mesa de la compu que oficia de escritorio, la taza guarda gotas residuales de canela, clavo y frutas. Sabor a magia. De esa que pocas veces se repite en la boca, en los gustos.
Igual ahora estoy a dieta, así que estos son mis pequeños placeres.
Sin embargo, este no es el tema de hoy.



Poesía rock. Leo García


martes, octubre 05, 2010

En-amor

Hoy quiero hablarte desde mis visceras más viscerales.
Estoy teniendo días excesivamente largos, pero que se me hacen extremadamente cortos (¿por qué los superlativos tienen 'x'), tengo nervios, miedos, malos humores más de lo habitual, berrinches, caprichos que hacen que cualquiera que se me cruce, prefiera "cruzar" a la vereda de enfrente.
Tengo dudas de todo, de mí y de todos.
Escribo cosas tediosas, me quejo de los escritos tediosos que tengo que corregir, y fundamentalmente siento que me estoy perdiendo de disfrutar muchas cosas.
Pero hay una que no quiero, especialmente, dejar que se me pase de largo.
Hoy fuimos a ver casas.
Eso significa que llegaste.
Alguien me ama solo a mí. Vos.
Me elegiste, me elegís.
Por primera vez vas a tener tu casa fuera del ala paterna. Y querés que sea conmigo.
Gracias.
Porque yo soy porque vos sos.



When I fall in love. Nat King Cole & Natalie Cole





jueves, octubre 08, 2009

Arroró para Maite que duerme en su sillita azul

Arroró princesa de ojos en éxtasis
que no dormís en tu capullo de lilas,
pero que Orfeo te acompaña en tu silla azul,
dormí tranquila al son de las pecas de mamá
y de la manos-paloma de papá...

Arroró piquito de paloma
sonrisa en sueños de algodón,
carcajadas de ángeles velan tu descanso
y la calma se instala en derredor...

Arroró amor de tus padres
siembra fértil en un mundo descreído
porque has venido a ser canción de tus abuelos
alegría de tus padres
buena fortuna del mundo que te espera...

Arroró chiquita de nuestra alma
corazoncito que late en calma
solcito que te abriga a la mañana
dormí tranquila que la felicidad
será robada cada día
para que tu alma esté cuidada para siempre...




Um Canto de Afoxe para o Bloco de Ile. Caetano Veloso


martes, septiembre 22, 2009

Los azules

Son esencialmente honestos, francos al punto de parecer fríos, y si bien pueden ser tildados de calculadores, distan, por definición y esencia, de esto.
Son, más bien, reflexivos al punto de meditar, muy a pesar de sus locuras, las palabras que han de decirse en el momento y situación justa, lo cual, traerá, como consecuencia, su consabido éxito –por lo menos en lo inmediato–.
Son los que enjugan lágrimas sin darse cuenta y los que abrazan sin estirar los brazos.
Son capaces de sacrificar una ansiada siesta por ir a dar un beso de cumpleaños, así como entablar una conversación animosa y con espíritu animado, en el medio de un romance y de una fiebre de jueves por la noche.
No son ángeles con aureolas, pero brillan con sus alas de terciopelo.
Lloran con lágrimas sinceras y dicen lo que pocos se animan a decir.
Pero, por sobre todas las cosas, siempre son queridos, entrañables seres que jamás pasan desapercibidos...


El breve espacio en que no estás. Sivio Rodríguez y Pablo Milanés


jueves, diciembre 11, 2008

Sesenta años que no

A Mily


H
oy, posiblemente, estarías sobre un escenario o, tal vez, no;
hoy podríamos hablar de muchas cosas;
hoy conocería tus ojos tan expresivos;
hoy cumplirías sesenta años
que te fueron arrebatados justo a la mitad...



¡Feliz cumpleaños, Diego!






Más que un deseo. Las pelotas

martes, agosto 12, 2008

Seis meses y una bufanda*

¿Alguna vez sabrás que había detrás de estos cuencos que di en llamar «de jade» –para que así los nombraras–, ese febrero tibio? ¿Pensás, de verdad, que es cierto lo que imaginabas? Yo solo esperaba magia, y encontré mucho, mucho más que eso...

Pero no importa, porque hayas pensado lo que hayas pensado, imaginado, sentido, ese febrero, esa noche que fue mucho mejor que la mejor película de amor que yo hubiera imaginado, me robaste la vida, secuestraste algo de mi historia, y estoy intermitente, expectante –como nunca– de mi vida...




Corazón de luz y sombra.Liliana Vitale & Juan Carlos Baglietto. (Jorge Fandermole)

*: porque los que nos encontramos no fuimos nosotros...


miércoles, junio 18, 2008

Te la devuelvo acá *

Tus ojos se cerraron por un rato, y tu pecho late al compás de tu ronquido suave, que es música y aliento a vida en mí…
Tu boca, a la espera de un furtivo beso, se abre almibarada impunemente sin darse cuenta de ello.
Y tus alas quedan plegadas en tus omóplatos, protegidas de los roces de este mundo, que te hace caminar, paradójicamente, con esa tranquilidad y seguridad que me abruman, que me quitan el aire, haciéndome presa de una envidia sana por no saber (¿poder?) manejar los borbotones de sentimientos que se anidan en mí.
Y hago una espiral con mi cuerpo y me acuclillo a tu lado, a la espera de ese abrazo que, más temprano que tarde, llegará.
Y me quedo embelesada observándote, e imagino esos sueños que nunca recordás: un castillo de cartapesta de tu infancia, una charla que tuvimos, uno absurdo –como todos–, uno musicalizado por vos, hay tanto que podrías soñar…
Y me conformo con suspirar, apagar la luz, y soñar con vos…





* o «mi» Plegaria para un niño dormido… (solo que vos no creés…)


Tu nombre me sabe a yerba. Joan Manuel Serrat






martes, marzo 25, 2008

Melaza

Su piel blanca estaba sobre la cama. Y él, a su lado.

Las sábanas se elevaban cada vez que respiraba, mientras que sus ojos verdes y cerrados daban cuenta acerca de la visita de Morfeo, sus manos se deslizaban como radares siguiendo los movimientos de él.

Y él estaba a su lado, vigía silencioso y enamorado, no descuidaba ni uno de sus respiros ni de sus latidos acompasados (según él le había dicho, su ritmo era perfecto). La observaba casi como esperando que despertara y, al mismo tiempo, evitaba oscilaciones que pudieran despertar a su princesa de vaya a saber qué sueños dulces.

Ella le contó que una vez que se durmió a su lado, se despertó con su propia risa sin recordar sueño alguno, pero al encontrarlo entre sus brazos, supo la razón de semejante gozo.

* * *

Tenía los ojos tristes, esas ráfagas de sol que tenía para mirar la vida como un nene estaban empañadas, y ella, con la garganta llena de angustia, no sabía cómo hacer para desterrarle el dolor. Solo era una jaqueca, un esbozo de cansancio, pero a ella –como siempre– el mundo se le deshizo en un instante como una torre de naipes: su alma estaba frágil, su fortaleza estaba débil. Lo abrazó, lo contuvo en el hueco de su pecho, y se sintió grande en su pequeñez física…

* * *

Sus ojos hablaban de amor, sus manos irradiaban más que las caricias que decían, y ninguno comprendía el significado mismo de esa realidad que había superado las barreras del tiempo y de sus historias llenas de moretones.

Una nueva dimensión circulaba entre ellos, eran artífices de una conexión extraordinaria, de gestos insospechadamente poéticos, donde a escasos espacios de lugar y tiempo, las palabras de uno, el otro repetía.

Y así era: el sabor dulce de la melaza estaba presente cada vez que estaban juntos, en cada beso refulgía el efecto residual de sus ojos…





Ángel y demonio. Juan Carlos Baglietto.


sábado, octubre 13, 2007

De vocación editora.

Porque nobleza obliga, debo decir que este post no va a estar escrito por mí: simplemente voy a haberme constituido como puente, como artífice, como instrumento para que una historia se desarrollara y fluyera. Como la vida misma.
El resultado me llenó cada poro, cada intersticio de mi geografía de 1,53 m.

Método e hipótesis:

A principios de julio, o hacia fines de julio, conocí a un paranaense adorable llamado Manuel, a quien adopté inmediatamente como socio, amigo y hermano –porque el corazón nunca pide permiso–, y con quien proyectamos una revista, que si bien en este momento está durmiendo, espero que en algún momento salga a la luz. Y un poco para empezar a proyectar algo, para darle un lugar en el mundo, hacerla tangible, a modo de braindstorming, le propuse a Manu, hacer un cadáver exquisito...
Y así comenzó a girar este canto rodado, desde la mañana casi noche del nueve de agosto, hasta la noche del tres de septiembre –como un presagio de regalo de cumpleaños...– donde dijo ¡listo!, y se acomodó en su lecho. Como pasa en la vida...



Esta vez, solo voy a ser un puente. Acá está mi primer publicación-compilación. De más está decir, que conté con autores de lujo...






Tema de Pototo.Luis Alberto Spinetta.




martes, septiembre 18, 2007

Cosecha tardía*


No tenés veinte años, sin embargo te sentís vital, y los ojos siguen brillándote. No sos un tempranillo que abre una cena…, sin embargo, eso te sienta bien…
Te preguntás, al borde de la noche, camino a lavarte los dientes, dónde podrás encontrar una receta de torta de nuez, y te parece recordar que, alguna vez, tu mamá hizo una, con cobertura de chocolate, y todo. Y pensás en el desafío que eso implica para vos, que de repostería nada –pero lo que se dice nada, nada…–; y volvés a recordar, con otra sonrisa tímida, que tenés que aprender a hacer flan casero, también…
E indefectiblemente, todo te lleva a pensar en besos, en mimos, y en las palabras que pueden enhebrarse, y esconderse, en un ‘te quiero’, en una cabeza apoyada en tu hombro pecoso; y en un arroz con manteca y queso, y una pastilla, porque amaneciste con dolor de panza. Y decidís que no querés dormir más, ni soñar despierta, ni dormida, sino vivir, a como dé lugar.
Mirás tus manos, y sonreís frente al monitor que te devuelve estas palabras escritas… Volvés a mirar tus manos, y rememorás el reclamo dulce de que nunca le hiciste una obra de títeres.
Sabés que estás aprendiendo, que necesariamente esto iba a pasarte, de a poco, y no tenés apuro: es todo como un batido suave en el fuego, que debe ser revuelto despacito y con cuidado para que no se arrebate, ni se corte… Pensás en los consuelos-buñuelos que querés regalarle para que su vida sea más dulce…
Y terminás descubriendo que sos un vino dulce, una cosecha tardía, pero plena, para degustar el postre; y tal vez, cuando caiga la última gota, llegar hasta el final...


(*singularia tantum: cenit, fe, esperanza, caridad, Norte, Sur, Este, Oeste...)





Quiere. Pedro Guerra

jueves, junio 21, 2007

Cúi

Era invierno cuando todo empezó. Y reconozco que mi primera reacción fue helada, cruda, hiriente, arrancalágrimas.
Eso cambió de manera gradual, pero sin caer demasiado en la cuenta, hasta apenitas entrado el otoño…
Y la buena fortuna le regaló nacer en día capicúa. Y machito…, luego de mamá con dos hermanas mujeres. Y ahí si empezó a gestarse el cambio en mí.
Agustín…
Revolución, desorden de dos años, gritos que son un cántico, una paciencia que desconozco sale de mi corazón de tía babosa que ya tiene amortizada la cámara digital autoregalada hace menos de seis meses, porque el cincuenta por ciento de las fotos en su haber son del «principito» al que no se le puede negar con nada de autoridad cuando dice “Cuí foto foto”. Y me derrito cuando me dice «tía», o «te quiero mucho», o «te amo», o viene y me despierta, o me llama a comer, y casi, casi saco la cámara en el medio del subte cuando lo vi, mezcla de atónito y de «me hago el desentendido», ante un clownmimoactorcallejero… mientras ponía su primer monedita en la gorra-media.
Desde abril de 2005 soy menos egoísta…





El reparador de sueños. Silvio Rodriguez.

martes, mayo 15, 2007

Diga 33

Y se cumplió un año. Este espacio, mío, único que me llevó a confiar aún más en mí, a conocer gente que también creyó en mí, y así sucesivamente, cumplió un año. Una tortita chiquita, como un alfajor, con una sola velita que soplo…, ¡feliz cumple malas palabras!...



Mi ausencia no fue casual…, para los que me conocen en carne y hueso, para los que comparten mi cotidiano tiempo (aunque más no sea por diálogo virtual) fue una ausencia con aviso, tácita a través de conversaciones previas.

Y cambió mi vida. De golpe. (Aunque el cambio estaba gestándose tiempo antes, al menos desde mis vacaciones…)

Durante veintidós días maravillosos me descubrí: pude ver mi nombre repetido en otras personas, y a partir de allí encontrarme diferente, única. Hallé mi vocación, y brillé –en palabras de otros– en sonrisas de agua mineral, y pañuelos de colores, e información bibliográfica… Y amé más la poesía, y un pasillo largo y blanco, en donde no cerraba el paraguas en los breves espacios al descubierto. Me volví asidua a los alfajores, y a los cafés a las seis de la tarde, y a las dos y cuarto, y a las pastillitas de menta, y a los cigarrillos a escondidas, como cuando iba al colegio, y no se podía fumar con el uniforme… Y fui divertida, y querida un breve lapso de tiempo. Y me regalaron un libro sobre otra de mis vocaciones, y me alabaron, y me piropearon. Y no dejé de sonreír.



En el día trece, casualmente, fui sorprendida por un cd proveniente de la otra orilla, y por un hado padrino que se convirtió en mi catapultador oficial hacia la seguridad. Ambos, sumados a algún mensaje de texto y visita –o intento de ella, en otro caso– me hicieron dar cuenta de que a veces el mundo no es tan virtual, ni tan absurdamente egoísta. Y continué sonriendo por otros nueve días más…



Durante los siguientes nueve días, se afianzaron mi personalidad, y algunos vínculos. Pronto me transformé en mamá gallina nuevamente, tomé café al whisky en horario laboral, me encontré con gente de otros contextos, y con una prima, y un sobrino. Y me compré libros.
Y no dejé de sonreír con mis treinta y tres de mano, pero que para todos semejaba veinticinco ( y no por una cuestión de mal juego)...

Y el siete de mayo, Mark Knopfler y la locutora nos dijeron adiós, por última vez al dar las diez de la noche. No llovía, y yo, como todos esos días, pero con melancolía, sonreía…







Todos los días, un poco.León Gieco.

martes, enero 30, 2007

Antídoto para la tristeza

Anteanoche hablaba con Toto sobre la muerte inesperada, y sobre la vida intensa (que su abuelo vivió como pocos, y que él, con sus escasos veinte años, hace una apuesta que sacude el aire…) y llegamos a la conclusión de que lo más triste de la muerte, es la ausencia. La ausencia de las risotadas, de las preguntas inteligentes, de la generosidad extrema, de la apología por la pizza, el vegetarianismo , y el tinto…; de la radio toda la noche; de los múltiples diarios –fueran de la competencia, o no– (al menos, ese es mi recuerdo de él hasta el momento de jubilarse); de las bermudas con zapatillas, de las multitudinarias noches (y días) en Miramar; de las revistas de Lorenzo y Pepita, y de Periquita, en la mencionada ciudad, cuando yo era chiquita…; de la música española –más precisamente de Las cosas del querer–; de Frank Sinatra y el tango, y él sacándola a bailar a Raquel, en los casamientos de sus hijos, o sobrinos; de la oración antes de la comida (que luego escuchamos con papá en una película española); de sentencias como “Cada uno en su casa, y Dios en la de todos”; de llamarla a Raquel, Pétalo, y a Raquel María, Petunia; del préstamo –y por supuesto posterior devolución, hecho que estaba dado por descontado– de Operación Masacre, cuando yo estudiaba Comunicación… Y hay miles de reminiscencias más, de Spiro, de domingos, de vacaciones…

Esas son las cosas que no debemos permitir que se lleve la muerte...

El antídoto para la tristeza es tener la capacidad de atesorar la buena vida del que se va; emular a aquel ser ejemplar que nos precedió en el camino, el que vivió una vida de la sanputa (y eso que pocas veces lo escuché putear, y si lo hacía, era con una disculpa previa), sin miedo a ser natural, espontáneo.

Seguramente se va a notar una ausencia, un hueco, un espacio que excede su anatomía real, por eso el miércoles pasado, cuando este mundo lo despedía – ¿por ahora?– con una lluvia (de lágrimas), y una multitud, y Octavio decía unas eruditas palabras de adiós, una prima suya no tuvo mejor idea que la de dejarlo ir, con un aplauso. Y valió la pena. Su vida, entonces, fue extraordinaria. Fue grande, sin proponérselo. Humilde hasta el cansancio.

El dolor va a durar mucho tiempo, pero con el dulce sabor de los recuerdos, de una vida fructífera que va a resonar por siempre….





De vez en cuando, la vida.Joan Manuel Serrat.

miércoles, noviembre 22, 2006

Con l inicial

Mi mamá y mi papá tienen como primera letra de su primer nombre, una letra l. A mi hermana del medio, para abreviar su nombre se la puede llegar a nombrar Ele.
No sé si éstas circunstancias paradojales y casuales me habrán predestinado, pero tres de mis amigos más entrañables tienen una l inicial en sus nombres.
Hoy quiero reunirlos en un muy sentido homenaje. En un agradecimiento por tanto que me dan todos los días (hablemos o no, nos veamos seguido o no, y así sucesivamente).
De la niña pelirroja, puedo decir que es mi amiga más vieja. Tuvimos nuestras idas y vueltas: en muchas cosas somos entrañablemente diferentes, pero los valores son intactamente similares. Nos fuimos juntas, por primera –y única– vez, de vacaciones, y ese verano le regaló un futuro abogado, que con el tiempo devendría en su marido y en padre amoroso de su hija, rojita como ella, y de ojos claros como él (a propósito de esto, la vida me regaló, por ley de contigüidad, un simpático amigo). Yo no sé si es por este hecho fortuito, o porque la amistad se había instalado para siempre, que me hice acreedora de ser su testigo de casamiento, y de una adopción de tiazgo para Guadalupe (quien me dice Juli, y alguna vez, se lavó los dientes de dos años y medio, conmigo).
Con la psicóloga fue diferente. Nos conocimos en la facultad, cuando ella estudiaba la carrera de la que se recibió, durante el año en que yo la dejara. Ese año sólo fuimos compañeras de una materia que tampoco terminé, y honestamente no recuerdo cómo fue que al año siguiente, en la víspera misma del Día del Amigo, hicimos un pacto de amistad inseparable para siempre (y hoy “padece” esas consecuencias..). Fui adoptada, también y casi de inmediato, como nieta de la abuela y como hermana afectiva del lungo tierno e idealista. Después de eso, vivimos mil cosas, crecímos, maduramos (fundamentalmente vos...), y hoy estamos donde estamos, como dirías vos “sin una amistad adolescente”.
Finalmente está él... Otra casualidad –como pasa siempre en estos casos–: por una compañera en común, que quedó en el olvido de la carrera, y como anécdota entre nosotros, así nos cruzamos. En la última fila de bancos del aula 3¿54?de Puán. Y a partir de allí, mil momentos: tardes en Plaza Francia –cuando salía temprano del laburo–; el contacto con Barcelona; las casi infaltables inscripciones (a todo...); el viaje a Ezeiza cuando me fui a Europa; las primeras marchas a Plaza de Mayo (y otras); las cenas con vos y Cami; los recitales de Arbolito; y la escucha cotidiana –sin ir más lejos, ayer me lo mencionaste telefónicamente, justo–. Y de una manera u otra, también hubo adopción, a pesar de que venimos de lugares muy, muy, muy diferentes, y a veces te “limo”...
Ellos son los l: loables, locos lindos, leíbles (sí, sí, desde su transparencia absoluta), incondicionales, sinceribles (neologismo creado exclusivamente para este texto, y para ustedes...), aún conociendo mi susceptibilidad... Desde mí tienen todo el agradecimiento eterno e infinito, y sepan que ocupan un lugar privilegiado en mi corazón y mi alma.
Lauchi, Lolotote, y Lusho...

(Los quiero un montón)