jueves, agosto 30, 2007

Veleta

Gigantesca.
¿Dónde me llevará el río?



Erase que se era. Silvio Rodríguez

martes, agosto 28, 2007

Fastidio

Odio los «no» como respuesta
y los «sí»
como pregunta.




Desconexión sideral. Bersuit Vergarabat

viernes, agosto 24, 2007

¿Viste...

...esos días en los que decís: «¿por qué no me quedé en casa?»?
Hoy, es uno de esos.

(Espero que a pesar de los guantes, de la cabra y de inglés, el cielo celeste lo compense...)






Ahora. Ismael Serrano

miércoles, agosto 22, 2007

Linda por dentro


Más allá de mis aguamarinas por ojos y de mi boca corazón, estoy contenta –hoy–, porque ayer la doctora me felicitó por mi buena salud...
Últimamente, nada ni nadie me quitan la sonrisa.
Y saco fotos que me gustan...



Que maravilha. Toquinho/Maria Creuza

lunes, agosto 13, 2007

Gestos maravillosos sabor chocolate


Hace unos días que me pasan cosas lindas, sí, lo que le otorga a otras, no tan lindas, un poco más de color…
Desde el lunes pasado –secuencia seminario-encuentrocontodoelmundo-cenaconluciano–, pasando por el martes a la mañana, con amanecer con mi adorado sobrino; el jueves, tranquilidad, recursada con pilas, reencuentro con Fer; el viernes, mensaje hiper dulce desde la Mesopotamia, gesto visual lindo, desafío docente, pérdida de plata (-0,50 ptos.), cena loca en lo de Marian; el sábado, desayuno con Gas, sol precioso, fotos en Parque Lezama, llamado de Sofi, pelea con Gas (-5 ptos.), llamado de Javi, almuerzo y siesta, salida reflexiva, tranquila y linda (con el último mencionado), para finalizar la semana, el domingo, con un cumple muy especial, en el que me sentí muy bien. Pasaron muchas otras cosas lindas, llamados lindos, el comienzo de un proyecto que me está inyectando de maravilla. Y todo eso, me hace pensar en todas aquellas personas que en lo que va del año, simplemente están lustrando el sol para que salga ante mí, todas las veces que sea posible.
La semana anterior les dije que no andaba muy inspirada, pero al menos quería que supieran que estoy aprendiendo que cada pequeño gesto esconde un perfume y un sabor dulce si me permito saborearlo…
(Ah, además, mi hermana consiguió laburo...)











La canción es para Gaby y Manu, especialmente (cada uno va a entender el motivo)



Milonga de andar lejos. Daniel Viglietti

miércoles, agosto 01, 2007

Excusas...

Tratar de hacer mil quinientas cosas –y que además salgan bien– es un privilegio de unos pocos… Sin embargo, hoy no voy a quejarme, por el contrario, voy a pedir disculpas (y fundamentalmente a mí), por no encontrar el momento más propicio para escribir algo lindo –y digno– en este espacio tan íntimo… Esto genera, un poco triste para mi almita, que las visitas habituales se dispersen, y sólo aparezcan peregrinos, que rara vez vuelven a morarme… Pero bueno, esto es así.
Mi realidad hoy –redundancia, redundancia– es la de acomodar mis tiempos a mi trabajo nuevo, esa vocación que me está abriendo caminos inesperados, ideas, descubrir un mundo creativo –y de mil colores– dentro de mí. Hay un motorcito dentro mío que me impulsa a querer recorrer otros paisajes, a surcar otros cielos, a no cesar en la búsqueda, a idealizar sueños que no parezcan tan remotos. Y eso lleva energía, esfuerzo, desvelos, falta de tiempo o hasta a veces, vale decirlo, una mirada desviada hacia otro lado, porque la vida así lo amerita.
Así es que esta es la excusa por la cual las actualizaciones son tan esporádicas, e incluso muchas veces, algo aguadas, sin poco color o contraste. Y los que me conocen, saben que soy muy pasional y que no me gusta hablar por hablar, ni hacer cosas sin brillo…, por eso les pido paciencia. Sigo acá, esperando sus visitas, sacándole las malezas al jardín, pero estas son mis excusas sí en la visita sólo encuentran un café fuerte, o un rico té, pero sin ninguna galletita dulce…


Canción de amor.Lisandro Aristimuño

lunes, julio 09, 2007

West side story


El subte anda rodando
y las vías chirrían
mis oídos lamentos
y mi corazón al oeste
–aunque esté al Este–
y mis ojos melancolizan
mis palabras por las noticias...

un cascabel se entromete
entre mis historia
vibrante
expectante
y nada en mi habla
produce gloria florida
aunque mas no
viamonte
y grito estrepitosamente
pensando en el tren de
mis pensamientos
buscando el aura que ilumine mi aurora

¿y qué?
¿por qué?

tengo miedo a la muerte joven
tengo miedo a no ser constante
a veces,
a mi falta de algarabía
y me acurruco en un canto
–tal vez no rodado–

Y me voy a dormir

Acuarela. Toquinho.


jueves, junio 21, 2007

Cúi

Era invierno cuando todo empezó. Y reconozco que mi primera reacción fue helada, cruda, hiriente, arrancalágrimas.
Eso cambió de manera gradual, pero sin caer demasiado en la cuenta, hasta apenitas entrado el otoño…
Y la buena fortuna le regaló nacer en día capicúa. Y machito…, luego de mamá con dos hermanas mujeres. Y ahí si empezó a gestarse el cambio en mí.
Agustín…
Revolución, desorden de dos años, gritos que son un cántico, una paciencia que desconozco sale de mi corazón de tía babosa que ya tiene amortizada la cámara digital autoregalada hace menos de seis meses, porque el cincuenta por ciento de las fotos en su haber son del «principito» al que no se le puede negar con nada de autoridad cuando dice “Cuí foto foto”. Y me derrito cuando me dice «tía», o «te quiero mucho», o «te amo», o viene y me despierta, o me llama a comer, y casi, casi saco la cámara en el medio del subte cuando lo vi, mezcla de atónito y de «me hago el desentendido», ante un clownmimoactorcallejero… mientras ponía su primer monedita en la gorra-media.
Desde abril de 2005 soy menos egoísta…





El reparador de sueños. Silvio Rodriguez.

jueves, junio 07, 2007

Presidenta por un día...

Hay posturas muy opuestas en torno a los géneros en los cargos públicos...

Pero eso no importa... Mi nueva vida se plantificó en mi propia cara el domingo pasado, haciéndose la muy graciosa –hoy se cumple una semana que dejé mi viejo trabajo, mi vieja rutina..., pero no tengo que distraerme del motivo de esta entrada...., últimamente son más ausencias..., suspiro y sigo–, y el sábado a la mañana, mi vieja me señaló el desprolijo papel que acá adjunto para anunciarme lo que no quería escuchar: había sido democráticamente designada como suplente de mesa en las elecciones para elegir el polémico gobernador de la ciudad... Inmediatamente se disipó el sueño de dormir a pierna suelta el domingo, y empecé a planificar, en mi loca mollera, un viaje para octubre...

Y de todas las anécdotas posibles, me sucedieron todas...: acompañar al cuarto oscuro a una señora casi no vidente, bajar la urna para que vote una persona con inmovilidad física, subir el tono con varias personas, sufrir la amenaza de que la mesa iba a ser impugnada si no me apuraba, y hasta ser cola de perro y quedar con un par de policías, de la prefectura y el señor del correo. El saldo: desear que ganara alguien para no volver el 24..., un estado de stress, hambre y sueño comparables a las Peregrinaciones a pie a Luján, y una compensación de un billete, que espero poder cobrar mañana, sin ningún tipo de problemas...

Todavía queda el 24, ahora sólo rezo para que gane el menos pior, deseando que el ballotage le importe un pito a todo el mundo –así no termino en tal estado de decrepitud–, trato de recordarme que debo llevar una vianda, y cruzando los dedos para que no haya más sorpresas...

¡Ah! Porque la responsable de la mesa no fue, y yo tuve que asumir la presidencia...





De onda. La bersuit.

sábado, mayo 26, 2007

No confundir gordura con hinchazón…



Es la madrugada de un sábado luego de un viernes feriado que nos recuerda –con o sin escarapelas– el primer gobierno (patrio)… El próximo sábado ya voy a ser dueña de mi propio gobierno. A partir de junio (o sea del viernes por venir… porvenir…), nada va a volver a ser como hasta ahora en mi vida laboral. Hoy la incertidumbre tiene sabor a dulce, como los resabios de chocolate de mis comisuras…
Y estoy frotando mis neuronas con fruición, tratando de sacarles chispas de inspiración e ideas que me respondan a ver cómo le digo a un autor que su libro es un diamante en bruto (risas), y cómo haré para editar dos libros muy diferentes, en un lapso de tiempo muy ridículo (quince días y un mes, a lo sumo…); y cómo haré para rendir al menos un final en la fecha de julio, y tener vida social, y, y , y …
No tengo tiempo para respuestas –ni quiero insumirlo en preguntas–, prefiero ver la luna, y disfrutar de un cedé maravillosamente regalado, que casualmente me recuerda a mi hermana, a kilómetros de distancia.
La inspiración no está de mi lado, sin embargo, soy feliz…

El viejo. La vela puerca.

martes, mayo 15, 2007

Diga 33

Y se cumplió un año. Este espacio, mío, único que me llevó a confiar aún más en mí, a conocer gente que también creyó en mí, y así sucesivamente, cumplió un año. Una tortita chiquita, como un alfajor, con una sola velita que soplo…, ¡feliz cumple malas palabras!...



Mi ausencia no fue casual…, para los que me conocen en carne y hueso, para los que comparten mi cotidiano tiempo (aunque más no sea por diálogo virtual) fue una ausencia con aviso, tácita a través de conversaciones previas.

Y cambió mi vida. De golpe. (Aunque el cambio estaba gestándose tiempo antes, al menos desde mis vacaciones…)

Durante veintidós días maravillosos me descubrí: pude ver mi nombre repetido en otras personas, y a partir de allí encontrarme diferente, única. Hallé mi vocación, y brillé –en palabras de otros– en sonrisas de agua mineral, y pañuelos de colores, e información bibliográfica… Y amé más la poesía, y un pasillo largo y blanco, en donde no cerraba el paraguas en los breves espacios al descubierto. Me volví asidua a los alfajores, y a los cafés a las seis de la tarde, y a las dos y cuarto, y a las pastillitas de menta, y a los cigarrillos a escondidas, como cuando iba al colegio, y no se podía fumar con el uniforme… Y fui divertida, y querida un breve lapso de tiempo. Y me regalaron un libro sobre otra de mis vocaciones, y me alabaron, y me piropearon. Y no dejé de sonreír.



En el día trece, casualmente, fui sorprendida por un cd proveniente de la otra orilla, y por un hado padrino que se convirtió en mi catapultador oficial hacia la seguridad. Ambos, sumados a algún mensaje de texto y visita –o intento de ella, en otro caso– me hicieron dar cuenta de que a veces el mundo no es tan virtual, ni tan absurdamente egoísta. Y continué sonriendo por otros nueve días más…



Durante los siguientes nueve días, se afianzaron mi personalidad, y algunos vínculos. Pronto me transformé en mamá gallina nuevamente, tomé café al whisky en horario laboral, me encontré con gente de otros contextos, y con una prima, y un sobrino. Y me compré libros.
Y no dejé de sonreír con mis treinta y tres de mano, pero que para todos semejaba veinticinco ( y no por una cuestión de mal juego)...

Y el siete de mayo, Mark Knopfler y la locutora nos dijeron adiós, por última vez al dar las diez de la noche. No llovía, y yo, como todos esos días, pero con melancolía, sonreía…







Todos los días, un poco.León Gieco.

domingo, mayo 06, 2007

Viva

Estoy bien. No se preocupen, faltan sólo dos días y ya estaré de vuelta con ustesdes, para contarles qué fue de mi vida.

martes, abril 03, 2007

Love stories

Y te sentarás –como siempre– a esperar que el príncipe aparezca en el alféizar de tu puerta; a imaginar que truenan trompetas, o algún violín lejano sacado de la película que acaba de terminar en tu solitario televisor de domingo a la noche.
Y te preguntarás de qué depende tu soledad austera –pero aún, digna–, y no sólo no podrá ser respondido por Jarabe de Palo, sino que además descubrirás que ese asunto, es en el único en el que no se cumple la ley de que "la realidad supera a la ficción...", lo cual es lógico, porque los amores de película son amores de ficción, sin sudor matutino, maquillados para escena, sin hambre, ni obligaciones, ni rutina, y siempre con un soundtrack preciso y delicioso.
Y sacudirás la cabeza, y recordarás con una sonrisa retazos de memoria acolchada en donde la felicidad con sabor a pirulín veraniego fue casi en cinemascope, en color real, y con la configuración exacta –y hasta con Another brick in the wall , musicalizando el momento exacto en el que hacías el amor...–
Y entonces te darás cuenta de que tu historia tiene un celeste genuino por cielo, y tiene perfumes por flores, y viento en la frente, y todo sin retoques, y la comida es comestible, y las lágrimas lacrimógenas en serio, y descansarás en paz, sin saber qué viene en el cuadro siguiente....



Everybody gotta learn sometimes. Beck.