
Vos. Lisandro Aristimuño
Su piel blanca estaba sobre la cama. Y él, a su lado.
Las sábanas se elevaban cada vez que respiraba, mientras que sus ojos verdes y cerrados daban cuenta acerca de la visita de Morfeo, sus manos se deslizaban como radares siguiendo los movimientos de él.
Y él estaba a su lado, vigía silencioso y enamorado, no descuidaba ni uno de sus respiros ni de sus latidos acompasados (según él le había dicho, su ritmo era perfecto). La observaba casi como esperando que despertara y, al mismo tiempo, evitaba oscilaciones que pudieran despertar a su princesa de vaya a saber qué sueños dulces.
Ella le contó que una vez que se durmió a su lado, se despertó con su propia risa sin recordar sueño alguno, pero al encontrarlo entre sus brazos, supo la razón de semejante gozo.
* * *
Tenía los ojos tristes, esas ráfagas de sol que tenía para mirar la vida como un nene estaban empañadas, y ella, con la garganta llena de angustia, no sabía cómo hacer para desterrarle el dolor. Solo era una jaqueca, un esbozo de cansancio, pero a ella –como siempre– el mundo se le deshizo en un instante como una torre de naipes: su alma estaba frágil, su fortaleza estaba débil. Lo abrazó, lo contuvo en el hueco de su pecho, y se sintió grande en su pequeñez física…
* * *
Sus ojos hablaban de amor, sus manos irradiaban más que las caricias que decían, y ninguno comprendía el significado mismo de esa realidad que había superado las barreras del tiempo y de sus historias llenas de moretones.
Una nueva dimensión circulaba entre ellos, eran artífices de una conexión extraordinaria, de gestos insospechadamente poéticos, donde a escasos espacios de lugar y tiempo, las palabras de uno, el otro repetía.
Y así era: el sabor dulce de la melaza estaba presente cada vez que estaban juntos, en cada beso refulgía el efecto residual de sus ojos…






Datos curiosos en letra chica:
fue el año que menos cambios de plantilla tuvo el blog;
casi todos los post tuvieron una canción (y de hecho mucha gente que me visitó disfrutó de esto);
me visitaron primos y sobrinos segundos de una misma rama familiar;
organicé correctamente mis materiales: acá fui solo escritora-editora y allá, fotógrafa.
