jueves, septiembre 21, 2006

Primavera cero

Amanecí con la boca florecida, y vientos de voluntad... No quiero ponerme metas de nada, sino cumplir antes del verano algunos anhelos...

Flores desde esta hemisferio celeste de hoy, y que tengan un día muy florido, muy cálido y muy pic nic..

viernes, septiembre 15, 2006

lunes, septiembre 04, 2006

True love waits

Y me pregunto si esperarás el verdadero amor, o si vos sos el verdadero amor, que espera, o si el verdadero amor te espera…
Mientras, te miro echado a un costado de la cama, lánguido, delgado, resistiendo a la noche –que avanza– con tus ojos, oscuros, de noche, y almendradamente claros, a la aurora.
Los besos no cesan…
Y temblás.
Convulsionás…
Y no nos despegamos. Quedamos autoadhesivos al otro. La mañana nos encontró en estado de calcomanía.
Te miro. Me mirás. Me decís que soy mirable. Me decís regalo. Lloro.
Me conmovés.
La borra del café está en el fondo de la taza. Sobre la mesa, donde está la cámara, con nuestras fotos adentro. Como vos: adentro mío. Tu cuerpo adentro del mío, y mi alma adentro de la tuya. Y viceversa.
Las frazadas revueltas, sobre mi cama que va a recordarte –como vos: mis lagrimas y mis susurros nuevos–, y mi cabeza-calesita.
Estiro la mano y pretendo rozarte, como vos, cerrar los ojos y besarme.
First time.

lunes, agosto 28, 2006

Besos


a G. porque hoy la inocencia te vale que seas el Cielo y yo una estrella



de una pureza que creí inexistente
mi alma está irascible
con los mismos miedos,
que la tuya inocente.

quiero negar ese pasado
que no fue mejor

no le temo al tiempo ni nada
es extraño

tu boca y la mía perdiéndose
precipitadas
arrebatadas
apuradas
húmedas


por las lágrimas que dejamos correr


keep it simple

me apropio de tu lema
y no quiero olvidar
-jamás-
que eso quería para mí

domingo, agosto 27, 2006

Te la debía

A Oliverio, con total amistad

Me bajé del auto y pensé que por nada en particular –te lo juro, aunque a ésta altura ya sé con cierto escalofrío que me conocés casi como un gajo de mandarina a su cáscara, a su hollejo…, hacés unas asociaciones libres tan acertadas, que a esta altura de la madrugada me molestan por lo certeras, por lo atinadas, justas…–, pero con entusiasmo y ganas quería decirte esto.
Y me cansa mucho justificar cada gesto, vocablo, y que me mandes a que analice lo que apenas conocés con una agudeza que me espanta, me molesta porque si bien es sano, es complejo, hay una conexión que nos lleva a recordar que “me” debías una canción (y yo que pensaba que no te acordabas de nada…, bueno, está bien, lo reconozco: mis inseguridades de bolsillo, de papel metalizado, del berreta), o a olvidar preguntarte por un cantante que nombraste hace poco, o a que el reloj se coma las horas de manera inverosímil, y las preguntas queden en el cajón del tal vez o el nunca… Me encantó reconocerme en un nosotros espiritual. Sin embargo, a pesar del once de marzo, me tranquilizó tu elección en pos de escorpio, ojos de hombre cansado y feliz.
A veces hay almas que son mariposas de un día: rozan apenas la vida, pero la embellecen. Y en eso estoy, tratando de descubrirlo, yo el icono de la muñeca americana por excelencia, y aquí me hallo, contándote que espero un búfalo –o un ternero sin destetar (risas y aplausos de tu parte) – y un trabajo que me aproxime a una pseudo felicidad, y mientras tanto te dejo en tu ensayo de mañanas tempranas…


No existe el caracol, sólo que ni Ana ni yo dormimos en este instante…

martes, agosto 22, 2006

En qué ando

La semana pasada intenté postear algo, un poco para dar señales de vida, otro poco para no dejar al libre alberdrío de las malezas tecnológicas mi adorado jardín.

Hace días que quiero escrbir sobre Viamonte -mi casa anterior-, o sobre el príncipe de mi alma -que lo tuve muy cerquita la semana pasada-, o unas lineas en honor a mi familia, que tuve la dicha de tener muy cerca durante el transcurso de esta semana, de una manera u otra... Pero el vertiginoso tiempo y mi mala organización temporal hacen que esto se haya complicado...

Empecé taller literario -intentaré ir colgando lo que sea digno de colgar, a medida de que pueda ser colgado-; el viernes pasado me hicieron un estudio en los ojos, y pretendo ordenarme un poco, lo que implicaría menos tiempo frente a la pc, etc., así que esta es parte de la excusa-justificación de mi larga ausencia...

Prometo volver pronto, y deleitarlos con algo, o por lo menos estar más...

Recién me crucé con mi vieja en la calle..., los padres son lo más...

miércoles, agosto 09, 2006

Conexiones inalámbricas

Me sentía un poco en deuda al estar escribiendo un diario íntimo, en donde no mencionara a la gente real, la que como dijera Mou, es la que palpita, la que pone el lomo cuando te estás mudando, y el hombro cuando estás llorando, la que te caga a pedos –aunque sea nuevo/a en tu vida– porque te quedás regodeada en tu miseria estupida, la que se acuerda de llamarte por teléfono por cualquier acontecer –por nimio que sea– de tu vida, por anotarte en todas las inscripciones de la facu, en los últimos tres años… Hoy quería hablar de ellos…: mis amigos…
Mientras estoy frente al monitor, pienso si debo nombrarlos, o al leerme sabrán encontrase entre líneas…, no lo sé, y me dejo fluir como estoy intentando hacer en este último tiempo. Ser auténtica.
Ayer le escribía en un email, a una amiga reencontrada, que con el paso del tiempo –y aún siendo muy joven todavía–, descubro, enhorabuena, que me estoy transformando en una persona selectiva… Amigos, de verdad, son ellos…: los que hace un tiempo que no veo (desde el casamiento de Eleo), que me gustaría saber de sus hijos; o mi adorada hermana del alma, que a pesar de la locura de la muda, me regala una de las cosas que más me deleita: “la capacidad de ser celestina” –y mucho más, lo sabés…–; la que es constante y fiel colorada hermana, también, cuya hija de dos años, me permite lavarle los dientes y sostenerle la mano en la cuna antes de dormir; la que me tiene en sus “favoritos”, me visita a diario, y me recomendaría ante su “pelado”, en caso de dejar el trabajo, por considerarme responsable; es aquél que cena un viernes con mi familia y su mujer…, felicitándome por mi sobrino, y bancándome al teléfono, día por medio –al menos, jajajja–; es la que me abraza, prepara una merienda de cuento, y abre su casa, seis años después, para presentarme a su retoño, como si el tiempo no hubiera dejado huellas en nuestra femineidad; es aquella complice encontrada, por casualidad, en el ámbito que más detesto, pero que nos une una vocación, y el llamado diario de cada día….
Ellos, seres reales, entre algunos otros más, son los que compensan las malas jornadas, los tragos amargos, los aburrimientos, el tiempo que pasa sin vernos, siquiera una vez al año –a veces–; con ellos puede haber minutos largos de silencio –sí, para mí también existe la importancia del silencio y las miradas–, mates amargos, lavados, con chucker –a ellos sí, puedo tolerárselos–; puede haber estupideces, llantos, malas películas, caídas al piso, medias y rimmel corridos, jogging en domingo, los culos de botella –sin vergüenza, aunque hoy sean un hábito– (e incluso afirman que no te quedan mal), cena de viernes a último momento, lectura de tus escritos –en papel u obligados insistentemente (ja) en tu blog–. Todo está permitido.
Y eso pasa cuando hay conexión, cuando se tatuó en vos la mirada del otro, su sonrisa, esa idea loca en torno a la vida, o la comida, o la política, o los libros, o los hombres, o las mujeres, o las palabras, o, o, o…, o una charla en un cumple, o un email en una revista, o, o, o… Y sí, tengo la plena certeza de que me perciben, y que no hay casualidades en mi existencia.



Y me alegra.

jueves, julio 20, 2006

Apunte: de golpe y porrazo

El chico de la librería (the second’s)



Hoy me desperté con un pinchazo en la garganta –creo que estoy incubando una angina pultácea– y con un humor digno de una mala onda como debe ser…; o sea que, a pesar del café con leche y las galletitas media tarde y la ducha matinal habitual, todo parecía presagiar que el estado sería irreversible…

Leí a Hernán, y cuando llegué a la esquina de mi trabajo, vi que el vendedor de flores acomodaba unos ramilletes de calas sobre su regazo, y pensé para mí: Están velando a mi vicio, a mi abstinencia nicotínica… (porque yo también estoy dejando de fumar). (Señal de alerta 1.)

Como estaba de un ánimo irascible, cuando a media mañana, en mi trabajo, me anunciaron que tendría que salir a la calle a hacer un par de tramites, puedo asegurar que con mi barbilla podría haberle pasado un trapo al piso de la escribanía, sólo que como tiene moquette, lo hacía aún más frustrante…

Luego de almorzar –enhorabuena: ¡en casa!– salí a encontrarme con la burocracia del microcentro, y mientras caminaba por Avenida de Mayo, me distraje por un lugar que llamó mi atención: “Paseo de la Resistencia” (citaba el cartel a la entrada). El nombre, más allá de que tiene que ver mucho con mi historia y con mi estado actual, me disparó a pensar sobre algunas cuestiones, y me prometí resistir a las garras del tiempo y volver a ir por allí, a la mayor brevedad posible. (Porrazo 1.)

Caminé por el Pasaje Carabelas, y me sorprendió la densidad poblacional de motos y autos –estos últimos parecían adolecer de sentido de pertenencia–. (Anecdotario 1.)

Bajé por la avenida Corrientes, y como no podía ser de otra forma, un poco por sentido histéricouterinofemino –lo reconozco, mordiéndome el labio inferior, encogiendo hombros, con cierto pudor y nada fingida vergüenza–, y otro poco por curiosidad real, me detuve en la vidriera derecha de mi librería de cabecera, y encontré con la mirada un cedé que me interesaba. Dudé unas minimilésimas de segundo, y entré. Fui directo al mostrador, no sin dejar de mirar de reojo, con la vista entornada, para comprobar que él estaba. Pocos minutos estuve allí, pero como sucede siempre que uno no lo espera, me encontré cruzando dos palabras con él, que me preguntó si había podido leer los libros (¡¡¡fui una sola vez, y hace un mes y medio!!! ), descubriendo que se llamaba Gabriel o Javier, y enterándome, finalmente, que ese día le dolía la cabeza. (Porrazo 2.)

Para finalizar, en las tres cuadras que restaban hasta mi lugar de trabajo, me topé con grandes carteles que anunciaban al Trío Fattoruso, y no pude más que sonreír pensando en el tannat del otro lado del río ancho como mar… (Anecdotario 3.)

Así se transformó un día extraño, de una semana aún más extraña, con gente a la que fácilmente voy a poder decirle que no –ardua faena para mí–, que va a estar coronada por amigos hacia el fin de semana, y a la que voy a forzar a llenar de estudio en algún momento, para rendir el jueves próximo. Pero lo más maravilloso, es que tuve que convencerme, forzosamente, de que es verdad que las cosas vienen cuando no hay intervención de la expectativa. Y son así, de golpe y porrazo.

sábado, julio 15, 2006

Hoy soy Enriqueta...






... y los que me conocen bien, saben por qué ...

martes, julio 11, 2006

Abúlica

A veces creo que puedo –y debo– escribir todo lo que me pasa, y en otros momentos quiero devenir en ostra... No quiero exponerme más, no quiero que mi cabeza se desordene, quiero hallar el eje que me ate los pies a la tierra (¿o Tierra?), asirme a la ley de Gravedad –grave, grave–, quiero ser invisible para todos –mentira–, o al menos para todos aquellos –buenos y no tanto, malos y no tanto– que se encuentran conmigo en el preciso rincón de mi flaqueza, que perciben mi miseria, y tal vez, sin intención alguna, se radiquen allí para hacer morada, y eso es peor...
No soy infeliz, lo sé; lo que es certero es el acto mismo de la dimisión a mí misma, a mi gobierno, coyuntura, ese es mi error... Quiero dar vuelta la cara, y la página de este libro, no, no, mejor arrancarla, y que ni siquiera quede el pegote de la encuadernación –la mía– a mi columna –incólume–, arrancar los hilos... Soy una vertebrada superior, pero en estado de invertebrado –ameba, paramecio–, con vacío en el cuenco de los ojos, en el esternón latiente, y por supuesto, en mi ser femíneo. Y allí caigo, intentando saciar un hambre que no le corresponde a ese abonado en servicio (o porque no figura en guía, o porque no es el indicado, o porque se le cayó su paracaídas en territorio y tiempo equivocados, y en mi afán de rescate, tomo la mano incorrecta, en territorio y tiempo equivocados, para otra vez fracasar en el intento, y confundir enamoramiento con hipnosis...)

No más envenenamiento a gotas, en dosis ínfimas –pero sentidas–, de monitor, de rayos que me enceguezcan, de nicotina que se coma pantagruélicamente mis pulmones, mis alvéolos, mis pleuras; de imaginarios nadacolectivos –propios, bien propios– que no sean más que eso: un angustioso teatro de sombras, figuras borrosas –nunca reales–, realidad virtual –ese oxímoron que hoy mencionaste–.
Dejo la inercia, la impavidez para más tarde, para cuando no haya urgencia –como ahora– (¿existe ese tiempo?), es preciso caminar en este instante, no puedo detener la marcha ahora. No quiero deshilacharme en prepotencias, en miedo a la muerte por no haber dejado siembra ni cosecha.

Es harto necesario caminar, y aunque cueste, lo deseo. No más revoluciones sin sentido, pero si batallas contra la modorra de la ceguera, contra la obnubilación de lo ficticio, contra la idealización de lo absurdo: no soy un personaje de historieta –ni mucho menos, ni mucho más–, soy de carne y hueso, y tengo sangre por mis venas, y el segundero del reloj sigue girando…

lunes, julio 10, 2006

No 3D

Necesito nadar desnuda:
esa sensación amniótica
de impoluta psique
de no corrupción
de pensamientos blancos

Ahorcado:
y las vocales están
, faltan las variables consonantes
de mis palabrasverbosnoconjugados

Tocar fondo
mis pies blancos
–frío mármol–
rozando la inquina

enredo de tajos de carne
malvenida
llovida de dulce dolor
de inquietud
de no expectativa
de forzar la voluntad
–poco voluptuosa–
, poco importa ya mi cuerpo
sólo me exime ser alguien probo
dar vueltas y vueltas, mirando el cielo
como cuando niña
hasta marear me
tirada en el piso
con los ojos cerrados
y que dé vueltas tu cabeza
en el estómago

Yo seré quien soy
: desnuda
amniótica
ecuánimemente silenciosa
sin asco
brillante
sugestiva
y todo todo todo
ni nada

pero
animada