La incertidumbre no duele. Lo que duele es la certeza de lo inevitable. La piel de lo que conocés y no querés ver. La desidia, el desinterés, la ceguera ante algo que está ante tus ojos y que no querés –o no podés– ver. La vida continúa y continuará por los siglos de los siglos, y esa esfera de polvo que sos quedará flotando hasta que el Universo termine. Valen el estoicismo y la capacidad de saber que caminando –aunque no se llegue a Roma–, te van a llevar al lugar que vos conducís. Y eso es crecer.
Amigo, gracias por la visita y la alegría contagiosa. Igualmente, ya había escrito en esta misma semana, así que no hay reclamos por falta de escritura, ¿eh? Muchos cariños y espero aún respuesta a ver si sabés si conseguiré la obra de la poetisa. Ju
Gabriel:Agradezco tus visitas, así como tu sinceridad. Y ya lo había dicho en algún otro comentario de algún otro post: uno escribe –sea lo que sea–, pero es al lector al que se le dispara y lo acepta o no. Eso es lo rico de todo esto. En cuanto a la literatura, sale lo que sale y eso subo –que no es subir por subir, sino tratar de decir algo...–. Abrazo:
Gabriel: Es alentador tener un «hincha» (en términos futbolísticos) desde la primera hora, más cuando se piensa en cerrar este espacio porque no encuentro eco, o siento que cumplió su ciclo o que... Por todo eso, gracias por estar del otro lado del río y de la pantalla alentándome a continuar. Aquí estaré. Abrazo desde este lado:
... conocida como: Estar latiendo Nació y vive (por ahora) en: Capital Federal, Argentina Ella se pregunta: ¿Qué define a las palabras? ¿Qué las hace buenas o malas, si ellas carecen de esa capacidad en sí mismas? No son más que los
contextos los que, más allá de justificados o no, las impulsan a activarse socialmente, los que rigen sus destinos... Ellas se
encuentran allí, expectantes, para vibrar en las cuerdas vocales, en los cuadernos apurados, en los libros olvidados, en las
canciones de amor... (sigue en la otra solapa)
«Si leo con placer esta frase, esta historia o esta palabra es porque han sido escritas en el placer (este placer no está en contradicción con las quejas del escritor). Pero, ¿y lo contrario? ¿Escribir en el placer, me asegura a mí, escritor, la existencia del placer de mi lector? De ninguna manera. Es preciso que yo busque a ese lector (que lo "rastree") sin saber dónde está. Se crea entonces un espacio de goce». El placer del texto. El placer del texto y lección inaugural: de la cátedra de Semiología Literaria del College de France. Roland Barthes.
6 dejadas al descuido:
aquí un uruguayo felíz de leerte... creativa y profunda.
Amigo, gracias por la visita y la alegría contagiosa. Igualmente, ya había escrito en esta misma semana, así que no hay reclamos por falta de escritura, ¿eh?
Muchos cariños y espero aún respuesta a ver si sabés si conseguiré la obra de la poetisa.
Ju
Estimada... no se trata de cuanto escriba, sino de lo qué escriba... me gusta este tipo de entradas. La otra de esta semana era demasiado personal.
Todo bien con las personales, pero me gusta la universalidad que lográs en tus textos, y esos son los que mas extraño.
Se extraña tu literatura.
Gabriel:Agradezco tus visitas, así como tu sinceridad. Y ya lo había dicho en algún otro comentario de algún otro post: uno escribe –sea lo que sea–, pero es al lector al que se le dispara y lo acepta o no. Eso es lo rico de todo esto.
En cuanto a la literatura, sale lo que sale y eso subo –que no es subir por subir, sino tratar de decir algo...–.
Abrazo:
Ju
que siga saliendo
que usted siga subiendo
que yo siga leyendo
que nos pueble a todos con sus buenos textos!
Gabriel:
Es alentador tener un «hincha» (en términos futbolísticos) desde la primera hora, más cuando se piensa en cerrar este espacio porque no encuentro eco, o siento que cumplió su ciclo o que...
Por todo eso, gracias por estar del otro lado del río y de la pantalla alentándome a continuar.
Aquí estaré.
Abrazo desde este lado:
Ju
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