miércoles, noviembre 22, 2006

Con l inicial

Mi mamá y mi papá tienen como primera letra de su primer nombre, una letra l. A mi hermana del medio, para abreviar su nombre se la puede llegar a nombrar Ele.
No sé si éstas circunstancias paradojales y casuales me habrán predestinado, pero tres de mis amigos más entrañables tienen una l inicial en sus nombres.
Hoy quiero reunirlos en un muy sentido homenaje. En un agradecimiento por tanto que me dan todos los días (hablemos o no, nos veamos seguido o no, y así sucesivamente).
De la niña pelirroja, puedo decir que es mi amiga más vieja. Tuvimos nuestras idas y vueltas: en muchas cosas somos entrañablemente diferentes, pero los valores son intactamente similares. Nos fuimos juntas, por primera –y única– vez, de vacaciones, y ese verano le regaló un futuro abogado, que con el tiempo devendría en su marido y en padre amoroso de su hija, rojita como ella, y de ojos claros como él (a propósito de esto, la vida me regaló, por ley de contigüidad, un simpático amigo). Yo no sé si es por este hecho fortuito, o porque la amistad se había instalado para siempre, que me hice acreedora de ser su testigo de casamiento, y de una adopción de tiazgo para Guadalupe (quien me dice Juli, y alguna vez, se lavó los dientes de dos años y medio, conmigo).
Con la psicóloga fue diferente. Nos conocimos en la facultad, cuando ella estudiaba la carrera de la que se recibió, durante el año en que yo la dejara. Ese año sólo fuimos compañeras de una materia que tampoco terminé, y honestamente no recuerdo cómo fue que al año siguiente, en la víspera misma del Día del Amigo, hicimos un pacto de amistad inseparable para siempre (y hoy “padece” esas consecuencias..). Fui adoptada, también y casi de inmediato, como nieta de la abuela y como hermana afectiva del lungo tierno e idealista. Después de eso, vivimos mil cosas, crecímos, maduramos (fundamentalmente vos...), y hoy estamos donde estamos, como dirías vos “sin una amistad adolescente”.
Finalmente está él... Otra casualidad –como pasa siempre en estos casos–: por una compañera en común, que quedó en el olvido de la carrera, y como anécdota entre nosotros, así nos cruzamos. En la última fila de bancos del aula 3¿54?de Puán. Y a partir de allí, mil momentos: tardes en Plaza Francia –cuando salía temprano del laburo–; el contacto con Barcelona; las casi infaltables inscripciones (a todo...); el viaje a Ezeiza cuando me fui a Europa; las primeras marchas a Plaza de Mayo (y otras); las cenas con vos y Cami; los recitales de Arbolito; y la escucha cotidiana –sin ir más lejos, ayer me lo mencionaste telefónicamente, justo–. Y de una manera u otra, también hubo adopción, a pesar de que venimos de lugares muy, muy, muy diferentes, y a veces te “limo”...
Ellos son los l: loables, locos lindos, leíbles (sí, sí, desde su transparencia absoluta), incondicionales, sinceribles (neologismo creado exclusivamente para este texto, y para ustedes...), aún conociendo mi susceptibilidad... Desde mí tienen todo el agradecimiento eterno e infinito, y sepan que ocupan un lugar privilegiado en mi corazón y mi alma.
Lauchi, Lolotote, y Lusho...

(Los quiero un montón)

4 comentarios:

  1. La loca linda largo loas...
    Lauchi, Lolotote, Lusho: los laureados.

    Los lunáticos, las L las liberamos luego.

    GabrieL

    Galante, garabateo graciosos gemidos ganando gracias gentiles.

    Gustosos guisos, generosos gestos, genios gozando.

    (Los Lazos Generan Ganas)

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  2. con tanta dedicación ya nos hemos convertido en LEGENDARIOS. Voy a seguir pensando en esta red porque te acordarás del nombre de mi madre... esto nunca termina y por algo será. Estamos destinadas amiguita
    Te quiero
    Lolotote

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  3. Lolotote>:
    pensá en el apellido de tu novio, tiene eles por doquier..., la abuela y la tía tienen eles intermedias..., y así sucesivamente...
    besos y realmente gracias por estar... (y por pasar por acá)
    quierote mucho

    Jul

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Sin caer en la tentación de ser pedante, descubro que la polifonía y la hipertextualidad me han hecho más rica.
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