Me estoy enamorando de la vida, cosa loca a los treinta y cinco años... Pero trueco la culpa por la responsabilidad y la conciencia. Elijo qué leer y cuándo, y ahorita disfruto de las ventanillas y el sol dorado de las primeras horas de la mañana. Y en el último tiempo, de las enfermedades y las muertes y las tristezas o simplemente la vida, recorro con mis ojos miopes las facetas de colores de cada instante que siguen regalándome las ganas y las sonrisas a carcajadas, mientras disfruto de horas de trabajo en una tarea que no tiene nada que ver conmigo, pero sí, con la gente con la que laburo... Y eso me da fuerza al llegar a casa y planificar mi futuro (y soñar en regalarle una alegría a mamá o lo mejor de mí a mi amor y a todos los que le plazca a mis ganas...) Y encuentro raptos de cordura necesaria para mí (y no) y para los demás (y no). Me siento vital, me siento sabia (con savia por mis venas). Y luchadora. Y vuelvo a cambiar los miedos y la culpa por cierta madurez sensata, pero no aburrida. Y te dejo leerte en mis ojos y en mi piel plagada de vos... (y de mi aire que me respira fulgurando mi piel)...
Es lindo sentir que una puede sostenerse sola (a pesar de tus dos alas).
Amor, me enorgullece saber que estás más tranquila y tomandote la vida con más calma y menos enrosque. Es bueno sostenerse solo, eso hace que las dos alas de el otro te levanten del piso y no solo te sostengan. Las culpas solo generan bajones y dolor al pedo. Con respecto a los trabajos, uno nunca sabe si tienen o no que ver con uno; lo importante es estar cómodo, pasarla bien; porque también podés estar haciendo lo que tiene que ver con tu carrera y realmente pasarla mal. Besos enormes te amo.
Amor: La vida es. Ni nada es tan simple, ni nada es tan complicado. La vida es. Es lindo leer que te enorgullece mi ser, y es lindo leerte tan prolijamente escrito. Me acomodo, me dejo ser –pero no estar–, es lindo sentir que querés vivir... Besos sabor avellanas con chocolate:
... conocida como: Estar latiendo Nació y vive (por ahora) en: Capital Federal, Argentina Ella se pregunta: ¿Qué define a las palabras? ¿Qué las hace buenas o malas, si ellas carecen de esa capacidad en sí mismas? No son más que los
contextos los que, más allá de justificados o no, las impulsan a activarse socialmente, los que rigen sus destinos... Ellas se
encuentran allí, expectantes, para vibrar en las cuerdas vocales, en los cuadernos apurados, en los libros olvidados, en las
canciones de amor... (sigue en la otra solapa)
«Si leo con placer esta frase, esta historia o esta palabra es porque han sido escritas en el placer (este placer no está en contradicción con las quejas del escritor). Pero, ¿y lo contrario? ¿Escribir en el placer, me asegura a mí, escritor, la existencia del placer de mi lector? De ninguna manera. Es preciso que yo busque a ese lector (que lo "rastree") sin saber dónde está. Se crea entonces un espacio de goce». El placer del texto. El placer del texto y lección inaugural: de la cátedra de Semiología Literaria del College de France. Roland Barthes.
2 dejadas al descuido:
Amor, me enorgullece saber que estás más tranquila y tomandote la vida con más calma y menos enrosque. Es bueno sostenerse solo, eso hace que las dos alas de el otro te levanten del piso y no solo te sostengan.
Las culpas solo generan bajones y dolor al pedo.
Con respecto a los trabajos, uno nunca sabe si tienen o no que ver con uno; lo importante es estar cómodo, pasarla bien; porque también podés estar haciendo lo que tiene que ver con tu carrera y realmente pasarla mal.
Besos enormes te amo.
Amor:
La vida es. Ni nada es tan simple, ni nada es tan complicado. La vida es.
Es lindo leer que te enorgullece mi ser, y es lindo leerte tan prolijamente escrito.
Me acomodo, me dejo ser –pero no estar–, es lindo sentir que querés vivir...
Besos sabor avellanas con chocolate:
Ju
pd: te amo.
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