jueves, abril 22, 2010

Entre la ética y la estética

Creo que me falta mucho que aprender, incluso mucho más que a escribir con más de cuatro dedos...
Preguntas y preguntas que rondan mi cerebro, cerebelo y bulbo (¿se nota que mamá es profesora de Biología?), pero las respuestas no llegan... No hay angustias generadas, ni de-generadas, más bien un inquietante por qué, que está tornandose más en un para qué, al que no sé responder.
La mejor respuesta sería intentar o, aunque más no sea, esbozar un cómo...
De cualquier manera, hay un placer para nada sucio (¿quién dijo que los placeres tuvieran que relacionarse con algo tan feo como la suciedad?) en estas preguntas, hay un disurrir gozoso que no me hace temer a la pérdida del tiempo, sino más bien me genera una sensación de desafío, de un «llame ya» sin compromiso, sin culpa.
Mientras tanto, disfruto del devenir, del hacer, del dejar que las palabras se desgranen sin apuro hacia vaya cualquiera a saber dónde van a parar: soltarlas, dejarlas ir para que encuentren su camino, su destino.
Como yo...




Libertango. Versión de Esteban Morgado

6 comentarios:

  1. Buena propuesta esa de dejarse ir como las palabras...

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  2. estas demasiado breve... me gustas larga, extendida, creativa, ida y venida.

    pero vamos, cada uno sale con lo que le sale...

    sigo leyendo(te)

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  3. Alberto:
    Intento tu nombre a través de tu perfil, pero no sé, ni tampoco importa...
    Lo lindo es la sorpresa generada al recibir, todavía, visitantes nuevos en esta casa.
    Mientras tanto, como vos decís, intento seguir fluyendo.
    Gracias por pasar.
    :)

    Ju

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  4. Gabito:
    Para compensar el comentario anterior, siento algo de decepción, pero la vida es así ¿no? No siempre obtenemos lo que deseamos... No te conformes, espero –sobre todo yo– volver a escribir una larga y creativa literatura...

    Abrazo desde acá, a pesar del río y la papelera:

    Ju

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  5. No hay nada más lindo al escribir que dejas que las palabras surjan y viajen solas y encuentren su destino, y por cierto siempre tus palabras encuentra buen cauce.

    Te amo y me encanta como escribís.

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  6. Amor:
    Hay tanto de cierto en lo que decís, hay que dejarse fluir, y el río solo será quien determine su cauce...
    Te amo:

    Ju

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Sin caer en la tentación de ser pedante, descubro que la polifonía y la hipertextualidad me han hecho más rica.
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