viernes, mayo 26, 2006

The beauty people song


"Algunos fuegos [...] arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende." Eduardo Galeano. El mundo. El libro de los abrazos



Existen presencias, seres, personalidades, en nuestras vidas, que aunque sean de un segundo quedan en la memoria del disco C para siempre (o como grabadas en los surcos de un cedé no rerecordable).
Son entelequias de la matrix que se cruzan con los códigos (¿celestes?) de nuestros deseos más íntimos... Son conversaciones de dos paradas de colectivo –viernes 3 p.m.– en donde la conversación transforma un gris plateado en un pálido dorado otoñal. Son siete horas de cola para sacarte la cedula –en una tarde de febrero– de experiencia y sabiduria de una italiana que ama a nuestra querida Argentina como si fuera suya. Son mensajes en el celular un viernes a la noche mientras comes sushi en Madero Este o tomas un un helado. Son las sonrisas de tu sobrino de un año llenando sus cachetes de vida, mientras corres tras el para que no tire al piso todo lo que esta a su alcance de 79 centimetros. Son esas miradas huidizas de las que seguro serias eternamente amiga. Son diatribas politicosociales a la madrugada traspasando oceanos que parecen distancias eternas...
No importa adonde lleguen o hacia adonde vayan sino la magica sensacion de que te tocan el alma y a ella misma le arranquen sonrisas, cosquillas, mimos.
Te inflan todo tu ser, tu cuerpo, te hacen sentir viva, leve, flotar, volar –la unica posibilidad que te lo permite sin la intervencion de un parapente...–, orgullosa de esas conquistas de espacios infimos en tiempo pero que colman cualquier desierto...
Tal vez son alguienes –porque definitivamente no puede decirse que son nadies– que ya no importa su rostro o su vinculo real con vos, pero que dejan esos surcos en la memoria, como en la de un cedé no rerecordable...

2 comentarios:

  1. Es lindo ser un "nadie indeleble".

    Beso!

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  2. Y bueahhhhhhhhh, la vida es asi, extraña, y los fuegos llaman a otros fuegos...

    ¡Beso!

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Sin caer en la tentación de ser pedante, descubro que la polifonía y la hipertextualidad me han hecho más rica.
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