miércoles, junio 07, 2006

Copa del mundo

En este momento el mundo está casi congelado, estupefacto, expectante de algo que no es una revolución social en términos habituales, pero sí en términos de masa unificada en torno a un anhelo de felicidad...
Papá es periodista deportivo, y trajo al mundo tres niñas que no iban a compartir –pobre por él– su amor por el fútbol. Sin embargo, tal vez, Regi lo acompañaría más, al menos, en los comentarios.
Llega otro Mundial. La gente se agolpará frente a los televisores, situación semejante a cuando mi tía abuela escribía una novela de la tarde, y nadie –me lo contaron en mi casa– dejaba de perderse la historia de amor. Porque para más de uno es una historia de amor, de pasión desenfrenada, de adrenalina contenida para ver quién se llevará la copa…
En el último Mundial, yo estaba recuperándome de un amor que recién hoy estoy dejando ir en mi alma –y casi con ansias–, no sabía que a fin de ese año iba a viajar, sola, a Europa, hacía poco menos de un año que había dejado el nido, desconocía que poco menos de un año después iba a vivir un amor tormentoso. Regi no imaginaba que en menos de tres años iba a traer un varón al mundo, que tal vez si ocupe nuestro lugar junto a mi viejo en referencia al fútbol, ni que iba a vivir en el pueblo que la vio nacer. Eleo estaba recientemente de novia, y ni se le pasaba por la cabeza que iba a concretar su sueño dorado en menos de lo que empezara otra copa del mundo.
Faltan menos de cuarenta y ocho horas para que empiece “la fiesta”, para que los argentinos –estemos donde estemos– nos encontremos más unidos que nunca, donde las mujeres, decidamos juntarnos a ver fútbol, casi como una excusa –para acompañarlos a ellos o para mirar esas piernas torneadas, de pantaloncitos cortos–, que nos banquemos los partidos, que pongamos despertadores –por suerte esta vez los horarios no son tan ridículos– a horas absurdas, que propongamos llevar una tele al laburo, en fin que todo gire en torno a eso –como siempre, algún tema convocante, o una pelota girando, como el mundo–.
Hoy estoy así, tal vez un poco nublada, pero pareciera, casi sin querer, que los mundiales marcan tiempos, generan balances –seguro para la selecciones y cuerpos técnicos–, y hay que ver, en el 2010, dónde estaré parada, dónde mi geografía, dónde mi historia…
(Faltan menos de cuarenta y ocho horas, sesenta, cincuenta y nueve, cincuentioch, cincuentis, cincuent…)

5 comentarios:

  1. Leo aliviado el comentario de una mujer que no se tira en contra del mundial. Alguna queda dando vueltas por ahí.

    Y me imagino tu viejo diciendo, "a ese nieto delego mi pasión futbolera". Chocho el tipo.

    Pregunta cholula: ¿Quién es tu tía abuela?

    Saludos que ya estamos casi empezando.

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  2. Veremos si el niñito sale futbolero. El abuelo chocho, seguramente.
    Bueno, y visto y considerando tu curiosidad acá te digo quién era mi tía abuela (aunque no creo que ta acuerdes porque eras muy chiquito)
    Nené

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  3. Igual, te cuento que no es el único personaje famoso que tengo en la familia...

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  4. Yo soy de esas mujeres que desde que empezó la fiebre mundialista estoy puteando. Puteo contra las publicidades, las buenas, las malas, pero sobre todo las muchas.
    Es la primera vez, la primera, que leo algo relacionado con el mundial y me resulta absolutamente gratificante. Me hace pensar en más cosas que en los interminables comentarios que escucharé cada mañana y cada tarde en mi trabajo. Me pone a pensar dónde estaba yo hace 4 años. Me acuerdo bien, el único partido que vi entero fue con mi papá, en un departamento alquilado/prestado en Nueva York, ninguno de los dos había visto en su vida un partido completo, y ese nos unió. Nos reímos a carcajadas de nuestra ignorancia. Nos unió eso, la absoluta ignorancia en la materia, pero las ganas de participar de esa fiesta. El del 2002 fue un mundial especial para mí porque estaba lejos de acá, rodeada de gente de todos los países, entonces el mundial nos juntaba a todos, a cualquier hora, en cualquier lugar, a ver el partido. Es cierto, el mundial puede tener cosa buenas.
    Y dentro de 4 años? el 2010 es un gran misterio, pero espero recordar esta posibilidad de agregar una nueva forma de contar el tiempo. Años, lustros, décadas, siglos... y mundiales.
    gracias ju

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  5. Gracias a vos, Mousi, por compartir este recuerdo de tus mundiales... Y ojalá el sábado, cuando estén embolándose con Diego, se acuerden de esto, se rían juntos a carcajadas por la ignorancia en la materia, pero porque igual querían participar de la fiesta y proyecten juntos un 2010... ¡Un abrazo enorme!

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Sin caer en la tentación de ser pedante, descubro que la polifonía y la hipertextualidad me han hecho más rica.
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