martes, junio 06, 2006

Onda verde

mi omoplato
laxo
rayado de impotencia
roza -caroza-
el ojoverdegrisnegro
tempranillo tuyo mío
no me lo quites

desnuda, mi piel, de pecas
de nieve lejana
donde está mi hermana

boca abierta
a la espera de susurros
procáces
de latidos vitales
de ámbar violeta frotando
mi cuerpo llovido
no añejo
ya no tempranillo

ojos grandes mi mirada
cruzada
transpirada
de San Telmo
de huella corteza de arbol
de cerezo

no quiero gritar más

no quiero astillas de vidriopunzantes

dientes de nácar
tu perla
mi refugio en mis horas más trágicas
mis manos ruedan y ruedan
roza -caroza-
tu boca y cierra la mía
en dos

4 comentarios:

  1. ...porque no sólo de prosa vive el hombre -y evidentemente la mujer tampoco- ha dicho.

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  2. Que decir ante la maravilla de la palabra convertida en poesía.

    Gracias por tomar ecos de Galeano, que tanto me inspiran, que tanto me invitan a seguir caminando.

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  3. Lean: ¿Viste que soy multifácetica? Y no has visto nada –perdón, leído– de mi producción poética... (bastante vasta y diversa, también). Ojalá sea de tu agrado. Esta vez te mando un beso de mate cocido. Abrasho para Ceci.

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  4. Gabriel:
    gracias..., ya publicaré más poesía. En cuanto a Galeano, no hay palabras para definir su letra, la emoción que provoca, en fín... Y me pareció una delicia de definición de narrador.

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Sin caer en la tentación de ser pedante, descubro que la polifonía y la hipertextualidad me han hecho más rica.
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