Malas palabras
 
en un vaivén que dictamina momentos
jueves, junio 22, 2006

Cuestiones de lenguaje (4)

¿Cuál es su gracia?



Cuando uno espera un hijo, a la mamá y al papá, hasta la segunda ecografía, en la que se ve definido y definitivamente el sexo del bebé –me niego a decir “feto”–, sumada a todas las preocupaciones y ansiedades que implica un embarazo (que conste que hablo por boca de jarro, porque no he sido bendecida aún con ese feliz acontecimiento), se le agrega la polémica en torno al nombre que va a llevar la criatura divina… (pueden existir casos extremos como el de mi hermana y Javier, que no quisieron saber el género de mi sobrino hasta el momento de nacer y estuvieron los nueves meses debatiendo entre ellos y con los demás, no sólo por no ponerse de acuerdo, sino porque todo el mundo opinaba y opinaba, como en aquel cumple de Lore…, en donde no paramos de tirar nombres que harían llorar a cualquier niñito por iniciar su vida en este mundo…)

De ello quiero disertar hoy. Si uno pudiera pedir desde la panza de mamá, que tengan piedad a la hora de “endilgarnos” algún nombre, creo que evitaríamos bastantes traumas, o predestinaciones que fueron sin lugar a dudas signadas por una decisión incorrecta, por una opinión inoportuna, por un ancestro amado –recientemente fallecido–, por ridículas tradiciones familiares, por algún siniestro éxito televisivo, y sigue la lista de fatalidades. Hay muchas aflicciones que le generarán traumas, como para agregarles esta desgracia desde el momento mismo que el neonatólogo le pega en la espaldita al neonato y se escucha ese grito desgarrador (“Déjenme de joder, se terminó la joda, y encima llego y me pegan…” (Trauma primero)), a continuación, el galeno palmea el hombro del padre y le anuncia triunfal: “Es una nena”, o la antigua partera dice “Machito”, y entonces ahí en ese preciso instante, los padres emocionados se miran y saben en su interior, que hay que darle la bienvenida a Nicasio o Eduviges

En mi humilde opinión, creo que hay que tener en cuenta muchas cuestiones a la hora de elegir el nombre del vástago, porque tengo casi la convicción de que realmente hay nombres que definen la existencia de un ser humano (y tengo opiniones cercanas que me apoyan al respecto). Veremos algunos ejemplos. A saber.

Mi nombre es Julieta –por si a alguno le quedaba alguna duda– y soy extremadamente romántica y dramática. ¿Cómo hubiera sido yo, si me hubiera llamado, por ejemplo, Mónica? No lo sé, pero el personaje por antonomasia de la víctima del amor, de William Shakespeare es Julieta, y hace poco caí en la cuenta de de dónde vendrían algunas cuestiones de mis entrañas, pero ese es otro tema..., y recordé este hecho fortuito, del destino.

Una amiga mía me dijo una vez que el cargar con el nombre Soledad era realmente duro. Y son, yo creo, dictados muy fuertes, dictaminantes, valga la redundancia, del destino de una vida. Conozco chicas llamadas Socorro o Consuelo o Dolores…, tremendo.

Creo que hay nombres que responden a las ideologías paternas y que le dan al retoño una responsabilidad, una impronta que los marcará de por vida, los casos que me vienen a la memoria son Ernesto o Fidel…, esos niñitos no podrán ser ni por asomo, –y para soponcio de los padres– capitalistas, ni liberales…

Otro caso espantoso es el de los chicos que tienen nombres de personajes famosos, como es el caso de unos amigos, cuyo hijo se llama Román, y si bien la madre lo niega rotundamente por ser de River, tengo mis serias dudas al respecto de la elección de su patronímico, ya que su padre es fanático acérrimo de Boquita… Ni hablemos de los cantantes, actores y otras faunas… (sujetas al último grito de la moda)

Un caso peculiar es el de los niños cuyo nombre responde a objetos concretos como pueden ser astros, colores, flores, apellidos, lugares, etc. Se debe tener preciso cuidado en estos casos, sin olvidar jamás el gentilicio que lo acompañe –o los acompañe si además se agregagara un segundo mote–, conozco otro caso, en que a una niña le querían poner el nombre Azul, pero con buenaventura y tino, sus padres fueron piadosos, y fue vetado, ya que el apellido era Marino. A veces se da el caso de gente con lucidez, no abunda, pero existe.

Los onomásticos fueron durante mucho tiempo génesis para el otorgamiento de nombres, y es así que mis tíos abuelos se llamaban Eulalia, Remigio, Leocadia y Rogelia. No hay derecho. ¿Cómo habrá sido su infancia aunque esta haya sido a principios del novecientos?
¿Cómo llevar a cuestas semejantes atributos? Estrechamente ligado a esto, está el tema de las tradiciones familiares –con todo respeto, algunas muy pelotudas–, o los traicioneros homenajes, dictados por el corazón, que al caer en la cuenta ya es muy tarde, porque ese niñito que va al jardín padece el nombre de Quintino…

Igualmente le teoría que más me subyuga es la de la predestinación, como es el caso que mencioné primeramente, los llamados Gabriel, van querer ser realistas mágicos o ángeles, los Federicos, existencialistas o poetas o dramaturgos, las Reginas, madres, los Diegos, deportistas, las Victorias, luchadoras vanguardistas, y así infinidad de peculiaridades semejantes.

No debe descuidarse, como ya mencionara con anterioridad, la relación inseparable nombre-apellido, porque hay combinaciones dignas de un Reliveran. No a lugar a los nombres anglosajones con apellidos castizos, españoles, criollos o italianos. Prohibidas la vinculación sujeto-objeto, o adjetivo-sustantivo (Dolores Fuertes de Panza…).

Finalmente, voy a hacer mención al hecho primordial de la elección de más de un nombre. No es erróneo este gusto, pero es necesario que su composición sea armónica, porque el/la que luego padecerá y/o convivirá con este patronímico será el heredero, al que uno le desea la mayor felicidad del mundo, y no la vergonzante escapatoria hacia un apodo más digno que el nombre impuesto al nacer.

Un último caso, no menos prohibitivo es el de llamar a los hijos como un viejo amor o una persona que no fue de su agrado, nunca, pero nunca debe utilizarse este nombre, por más encantador y maravilloso que sea el mismo, porque el niño podrá sufrir las consabidas consecuencias del desplazamiento dentro del inconsciente materno-paterno…

Por eso es necesario que sea tema de conversación durante el noviazgo, o al menos desde la planificación familiar misma, para no encontrarse en la sala de partos sin saber que elegir y poniéndole a la niñita el nombre de la santa que protege al nosocomio, y termina detentando el nombre de María Ludovica…

Etiquetas:

propinado por Estar latiendo @ 10:23 PM  

15 dejadas al descuido:

Anonymous Gabriel vociferó...

Y los que ponen a sus hijos nombres de viejos amores de la infancia, tal cual recuerdos platónicos de pasados inconclusos... por favor!

El nombre realmente condicionará la vida? Seré realmente yo la fueraza de Dios? Seré un angel de la guarda? Traeré el mensaje divino?

Y si hubiesen respetado el santoral? Sería Genovevo en honor a la santa del 3 de enero? Seria un muchacho de buena familia, y amaría mi patria oriental, ayudaría al necesitado?

junio 23, 2006 11:02 AM  
Anonymous Mou vociferó...

Uy! qué tema!
Estamos 100 por cien de acuerdo, el nombre de una persona, el propio y el de aquellos de quienes somos responsables, es.... un tema.
Yo me llamo Maura, mis padres elijieron ese nombre porque Mara, el que originalmente querían ponerme, estaba prohibido, ese día en ese lugar vaya a saber uno por qué (alguna referencia a la muerte en un idioma cercano al hindú), en fin el más cercano que les gustó es el que porto con orgullo.
Los que tenemos nombres como el mío (léase: no muy comunes) nos acostumbramos a escuchar con mucha frecuencia frases como "Ay! qué lindo/feo/raro, no lo había escuchado nunca". Eso puede acarrear cuestiones de muy diversa índole, en mi caso particular debo admitir que me encanta, me hace sentir especial, portadora de una característia cuasi única, qué se yo. Con los años me dio curiosidad el significado de mi nombre y lo averigüé: significa "de tez morena" los que me conocen saben que hay algo de cierto en eso, los que conocen a mis antecedentes rusos y polacos saben que en el contexto familiar esto es muy cierto. Entonces, en lo que a mi respecta, las casualidades fallaron a mi favor y la ingenuidad de mis padres esta vez no hizo estragos.
En segundo lugar, muchas veces me planteé el tema de la armonía que debía tener un nombre. Hay nombres redondos, o blandos, incluso pares. Por ejemplo: Belén, Belén es un nombre demasiado blandito, Erica es pinchudo, Cristina, Liliana, son finiiiiiiiitos. Aurora: redondo. No sé, se me hacen esas imágenes.
Cuando era chica me regalaron un libro que se llamaba "Cómo dice que se llama?" y tenía cientos y cientos de ejemplos, de nombres raros y sus orígenes, combinaciones estrambóticas, estaba muy bueno, Ju, si te interesa el tema podrías conseguirlo, está bueno.
Y por último aprovecho para agradecer a la familia Bravo, a la que pertenece mi amiga Marianita, por no haber llamado a la primogénita "Victoria" como era el plan original. Victoria Bravo, creo que hubiera sido glorioso... Hurra, hurra!
He dicho, perdón por la extensión

junio 23, 2006 2:28 PM  
Anonymous Mou vociferó...

Me olvidé de algo, como corresponde, mi gata se llama.... Flora.
Ahora sí, he dicho

junio 23, 2006 2:29 PM  
Blogger Estar latiendo vociferó...

Gaby: lo de los viejos amores es realmente tremendo... (como lo mencionara yo, oportunamente).
Al respecto de los nombres elegidos por tus padres, u omitidos -el del Santoral- parece que estabas "forzozamente" condicionado a tener una sensibilidad social y cierta relación con lo espiritual -en términos de lo que a almas se refiere...-

junio 24, 2006 3:33 PM  
Blogger Estar latiendo vociferó...

Mou:
gracias por tu aporte, porque realmente se me pasó la clasificación de los nombres en referencia a las sensaciones que generan a nivel epitelial (literalmente hablando, y no a cuestiones de piel, que creo que es algo bastante distinto). Incluso hay nombres que dan piel de gallina, porque tienen ese efecto tiza-pizarrón húmedo, o de cuchillo-sobre-plato: ejemplo Brígida; o que golpean (Roberto), u ondulantes (Valentina), tal vez creo que eso tiene que ver más con las combinaciones fricativas, etc. (pero bueno, creo que ya me fuí un poquito al guano...). Veré de conseguir ese libro... Sino acordáte que cumplo en septiembre -;)-.
Besos a vos, y una caricia en el lomo a Florita..., que me borró de un coletazo cualquier prejuicio en referencia a los gatos, agradecele que me haya caminado por la espalda... (¡qué bueno, alguien lo hizo!).

Gracias por el paraguas, también...

junio 24, 2006 3:45 PM  
Anonymous Anónimo vociferó...

Mi querida Julieta debo hacer mi descargo no soy de River!!!, soy de Boca desde mi más tierna infancia.
Mi hijo, se llama Román,pero no solo porque el padre es de Boca sino también porque la madre perdio la apuesta (si era nene Juan, si era nena yo), cabe destacar que me tenia una fe ciega, pero la panza no era de nena como crei!!!.
Pero más alla de cual fue el inicio del nombre, que empezo como un chiste, despues todos nos referiamos a ese bebe como Román, y creo que no podria haberse llamado de otra manera.
besos
Lu
PD: además existe un santo con ese nombre con una historia muy linda!!!

agosto 09, 2006 7:26 PM  
Blogger Estar latiendo vociferó...

Locuela Lu:
¡qué alegrón el reencuentro y la visita!
Anda sentándote y buscando un hueco para escribir la historia de San Román .
Hubiera jurado que vos eras de River... (pero tu viejo sí, ¿no?)

Besos y abrazos para los tres:
la tía Ju

agosto 10, 2006 1:31 AM  
Blogger Carolei vociferó...

Sí, estoy de acuerdo en que hay que ser cuidadoso, porque Shakira lleva su nombre con mucho porte porque... es Shakira!!!

Otra cosa a tener en cuenta según entiendo es la rima posible. No olvidemos que la gente es cruel y si vos a tu nene le ponés un nombre terminado en "ulo" o en "edo" o cualquier cosa por el estilo ya sabemos que -al menos en el colegio- lo va a pasar horrible.

Y por último, como mamá de gemelos LIBRENOS el señor de caer en la tentación de los nombres "conjuntos"... Rómulo y Remo son Romulo y Remo, dejémonos de joder.
Cuando mi embarazo mi padre me sugirió que si eran nenas les ponga "Dalma y Gianina"... te imaginás?
Fue gracioso, pero por suerte salieron varoncitos.

un abrazo

agosto 21, 2007 8:33 AM  
Blogger Estar latiendo vociferó...

Carolei:
Hablando de nombres, antes que nada, ¿Carolina Leila?
Reconozco que de las opciones que mencionaste, prefiero «Rómulo y Remo», que «Gianinna y Dalma»..., pero bueno... Sobre gustos...
Como decía al inicio, no soy madre, pero por como soy, creo que pensaría diez millones de veces en el nombre ¡hasta de una tortuga!
Gracias por la visita:

Ju

pd: Y lo que vos decís es como todo: mi prima está vestida con un jogging, y parece salida de una revista (una, no); Shakira se llama así, y es una «pop star», una se llama de tal forma, y es una mersa de cuarta....

agosto 21, 2007 11:55 PM  
Blogger aleSubliminal vociferó...

de más está decir que coincido en lo que exponés. te cuento los casos que encontré...

haciendo alución a famosos que son (en este caso fueron) el boom del momento, un compañero de mi hermano se llama Denis... brrrrrrr

con respecto a nombres de cosas, en la secundaria conocí a una chica que se llamaba Selva Primitiva!!!!!!! Increíble. (Lo de Azul Marino me mató!)

y te cuento, yo "trabajo" (es una pasantía) en un organismo del gobierno que hace "mejoras" en las casas de la gente, y controlando contratos se encuentra cada cosa... para darte una idea, encontré una Mary Betty! supongo que cada "nombre" habrá sido el de una hermana/madre de sus padres... y otro caso que ya pasa a ser un invento: Anarolina. no quiero creer que sea una mezcla entre Ana y Carolina!!!!

y con lo de nombres heredados, un gran amigo mío se llama Benito... por suerte también se llama Damián, así que son poquísimos los que conocen el otro nombre.

luego, está el caso de mi tía, que prefirió hacerse llamar por su apodo (creado por mi padre en el momento en que ella nació) antes que por su nombre. así hay gente que está totalmente convencida de que se llama Cielo, cuando en realidad su nombre es Lidia René.

bueno, podría seguir así por un bueeen rato... vivo en Misiones!

noviembre 02, 2007 7:40 AM  
Blogger Estar latiendo vociferó...

Ale:
Me hiciste reir a pata suelta..., y es loco, porque el otro día, a la hora del almuerzo, se planteó en el trabajo, el tema de los nombres, y salió cada cosa...
Eso sí..., lo que no entendí fue el hecho de que me dijeras lo de Misiones en relación a este post...
Hablando de eso, tengo familia en esa provincia.

Besos:

Ju

noviembre 03, 2007 1:42 AM  
Blogger aleSubliminal vociferó...

sí? en qué parte de misiones? pasa que acá, por ser una provincia poblada por inmigrantes, se encuentra cada nombre... por ejemplo, el apellido más extraño que escuché hasta el momento: "Czsz". No es broma, no son iniciales. sisip, lo ví escrito en el dni de la persona y todo. increíble...

me alegra que te alegre el aporte!

nos leemos, besos!

noviembre 04, 2007 5:27 AM  
Blogger Estar latiendo vociferó...

Ale: espero que el calor esté siendo benévolo con vos y los tuyos...
Te creo lo de los apellidos...
Y mi familia es de Apostoles, ¿conocés?
Cuentese algo, amici:

Besos:

Ju

noviembre 04, 2007 10:59 PM  
Anonymous Anónimo vociferó...

Ju
Realmente ahora siento más responsabilidad a la tarea que me entretiene en este último tiempo. Si pensaba en detalles, ahora sume unos cuantos más. Igual creo que vamos por buen camino...y sino habrá que hacerle caso a mi gurú de la cabeza que me dice que será solo cuestión de decidir jejeje
Te quiero, Lore

julio 04, 2009 8:02 PM  
Blogger Estar latiendo vociferó...

Lore:
Ay amiga, amiga...
Creo poder llegar a intuir lo que estás sintiendo en este momento y si fuera yo estaría como loca, así que quedate tranquila que lo estás haciendo bien...
Tomate todo el tiempo que quieras (te quedan aún 4 meses) y vas a ver que elegirás lo mejor.
Siempre me gustó mi nombre, ¿por qué a tu hija no ha de gustarle el suyo?
besos, te quiero un montón:

Ju

julio 07, 2009 12:31 AM  

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Acerca de la autora...

... conocida como: Estar latiendo
Nació y vive (por ahora) en: Capital Federal, Argentina
Ella se pregunta: ¿Qué define a las palabras? ¿Qué las hace buenas o malas, si ellas carecen de esa capacidad en sí mismas? No son más que los contextos los que, más allá de justificados o no, las impulsan a activarse socialmente, los que rigen sus destinos... Ellas se encuentran allí, expectantes, para vibrar en las cuerdas vocales, en los cuadernos apurados, en los libros olvidados, en las canciones de amor...
(sigue en la otra solapa)
Otros títulos de la autora
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Poética (Litterae)
Esencias
Descarnada (a flor de piel)
Anacronismos
Intimista
Misceláneas
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Panfletaria
Borradores (del taller)
Soliloquios
Ficciones
Diarios de viaje
Neologismos
Recopilación
Lema

«Si leo con placer esta frase, esta historia o esta palabra es porque han sido escritas en el placer (este placer no está en contradicción con las quejas del escritor). Pero, ¿y lo contrario? ¿Escribir en el placer, me asegura a mí, escritor, la existencia del placer de mi lector? De ninguna manera. Es preciso que yo busque a ese lector (que lo "rastree") sin saber dónde está. Se crea entonces un espacio de goce». El placer del texto. El placer del texto y lección inaugural: de la cátedra de Semiología Literaria del College de France. Roland Barthes.

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