lunes, junio 05, 2006

Cuestiones de lenguaje (3)

Bichito mío
Cuando uno está en pareja –no importa mucho si con cama adentro, o no, pero ahora que lo pienso bien, no es un dato menor este detalle en lo que voy a analizar, aunque por supuesto hay excepciones– más allá de los seudónimos a los que somos sometidos, también se produce un intercambio lingüístico importante. Veamos.

Papito y mamita
Entre los miembros del dueto se establecen códigos simbólicos que traspasan los apelativos que entre ellos se otorgan, y que son variables de acuerdo a la edad, clase social, ghetto, usos y costumbres, etc.
Vale decir, por otra parte, que existe además una predisposición –o debería existir, al menos– o una animosidad especial por la utilización de diminutivos y apodos, así como también cierto grado importante de afecto.
Es muy frecuente encontrar parejas que se dejan llamar con nombres de animales o de la naturaleza en general (bichito, mariposita, florcita, pétalo, pichoncita o pichonita, etc.), de comida (tortita negra, bizcochito, bomboncito, lechuguita, etc.). Con el correr del tiempo, los años de relación y de convivencia la dulzura se transforma en una crema bastante ácida para la digestión, y empiezan a surgir sobrenombres de personajes de cuentos que son inversos a lo que nos contaban en la infancia, digo, las metamorfosis luego del beso –y del tiempo– son otras (la bruja, el ogro, la laucha, etc.), y ni hablar de los cargos honoríficos (la patrona), ni de las inversiones de sílabas (mi jermu, mi choma), etc.
Pero este delirio no termina acá.
Je ne compres pas
Más allá del ínter trato entre los componentes de la yunta, este fenómeno comunicacional no se limita al manejo de palabras dentro de la dupla, sino que por el contrario se expande y surca todo terreno por el que ambos transiten.
Durante la copula, y en los momentos de mayor intensidad sexual, los órganos sexuales pueden llegar a verse beneficiados -o no- por cualquier tipo de mote, así como también manejar un discurso hasta muy novedoso para el otro integrante. Pero además de esto, y debo reconocer públicamente, que a mí me ha sucedido, dentro de las relaciones de pareja el discurso que se maneja y el enriquecimiento del lenguaje tantos en vocablos nuevos, como en frases es realmente extraordinario. Pero protegido casi por una fuerza superior, este discurso que es prácticamente rechazado por el entorno, o peor aún incomprendido e incluso juzgado y tildado de demente (o chequelete, no importa) se constituye en único de esos dos seres: una suave capa que los une y aísla del resto del universo.
Moraleja, podremos quedarnos sin nuestro “pancito de azúcar”, nadie volverá a entender por qué le decímos “water” al inodoro –cuando antes de él o de ella, jamás de los jamases lo hubiéramos nombrado así–, pero al final de cada relación habremos obtenido una vasta ampliación del lenguaje, de su uso y aplicación.

6 comentarios:

  1. Me dejaste afuera el mote asociado a la coloración de la piel: "negra/o, negrita/o", y me quedé con ganas de un análisis profundo del asqueroso uso del apelativo progenitor de "mami, papi", que parecen más edipos no curados que otra cosa.

    Respecto a "el amigo" y "la cuevita" realmente es como tu decís, es sorprendente la cantidad de apodos.

    Como dijo alguien por ahí, generalmente las "malas palabras" y los "órganos sexuales" son las palabras con más sinónimos de todo el vocabulario.

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  2. Me encantó este post. Pero no contaste al final tu experiencia personal que confesaste tener acerca de los nuevos vocablos y las frases extraordinarias.

    El "mami" o "papi" tiene, para mí como dice gb, algo medio raro. Mezcla de edipo con una escala medio de rangos. Conclusión, no me gusta.

    En mi caso particular tampoco uso estos vocablos, sino que recurro a otro más caballeresco y llamo a mi mujer Princesa. Ella me dice Amor o Corazón y ahí vamos.

    Salute.

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  3. Gabriel: la verdad que ahora que lo releo, fue un texto demasiado raudo, por lo cual me quedaron afuera muchas definiciones. Pero particularmente "negrito/a", etc, no me gustan mucho, para que te des una idea, así le dicen a mi hermana, menos yo...
    Deberé hacer un análisis de "mami" y "papi", porque no sos el único que me lo reclama...
    Y finalmente te agradezco los ejemplos que diste -y desconocía, como es el caso de "la cuevita" (!)- en referencia a los
    órganos sexuales, dentro de la intimidad.

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  4. Lean:
    "dijo...Pero no contaste al final tu experiencia personal que confesaste tener acerca de los nuevos vocablos y las frases extraordinarias." Acá debería desnudarme un poco y contar que yo tengo una forma muy particular de hablar, por eso es que ya de por sí, en pareja soy una usina de palabras viviente, y me manejo con códigos que tengo la certeza de que han dejado huella en más de un hombre...

    Con respecto a vos y Ceci, ya sabes lo que pienso... (buahhhhhhhhhhhhhhhhhh), los envidio con todo mi cariño...
    Un mate amargo...

    21 días...
    y está bien, 3 para el Mundial...

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  5. "el enriquecimiento del lenguaje durante la cópula", qué tema para que des una conferencia, o escribas un ensayo explayándote a gusto.

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  6. Fede O.: veré qué se puede hacer por ustedes, porque pareciera que están todos expectantes en torno a algún desarrollo en torno al tema de las “palabras copulativas”.

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Sin caer en la tentación de ser pedante, descubro que la polifonía y la hipertextualidad me han hecho más rica.
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